Eran los amigos de Alexis.
Uno era Norberto Gámez y el otro Nico Correa, ambos juniors de familias ricas de Ciudad Ámbar.
Norberto era más amable con Bianca; al verla, asintió levemente.
Pero Nico no era tan educado con ella.
Le puso su habitual mala cara y puso los ojos en blanco.
Bianca había escuchado varias veces cómo la criticaba a sus espaldas.
Cuando ella y Alexis apenas formalizaron, él dijo que Bianca estaba con Alexis por interés, para dar el braguetazo.
También se burló diciendo que Bianca era una arrastrada y que si estaba con Alexis era solo porque le rogaba demasiado.
Más tarde, al graduarse, ella renunció a su carta de aceptación de la maestría para emprender con Alexis.
Un día, escuchó a Nico aconsejarle a Alexis que no le diera mucho poder real a Bianca, o de lo contrario algún día esa mujer se quedaría con todo su patrimonio.
No sabía si fue por esas palabras de su buen amigo, pero el caso es que, en cinco años en Teje el Futuro, Bianca efectivamente no tenía poder real.
No le dieron acciones ni mucha autoridad administrativa.
Por eso, aunque hacía mucho trabajo, algunos aprovechaban que su puesto era bajo y que el presidente no la pelaba para robarle el crédito.
Decían que lo que hacía Bianca lo habían hecho ellos.
Antes no le importaba, porque sentía que la empresa era de Alexis, y Alexis era de ella, así que qué caso tenía pelear.
Todo quedaba en casa.
Ahora tampoco le importaba; si ya no quería ni a Alexis, mucho menos le iba a importar eso.
Y de paso, le daba flojera lidiar con los amigos de Alexis.
Bianca no los miró más, los esquivó pasando por el lado derecho de Norberto y entró al elevador.
No dijo ni una palabra en todo el proceso.
Norberto frunció el ceño.
Sentía que Bianca estaba diferente.
Quizás se había peleado con Alexis otra vez.
Nico, que tenía la boca muy suelta, soltó una risa de desprecio. —Ya verás, en dos días va a estar rogándole a Alexis que vuelvan.
Los dos caminaron hacia la salida y justo en la puerta se toparon con Alexis, que acababa de estacionarse.
Nico chifló. —Hablando del rey de Roma.
Alexis se aflojó la corbata. —¿Ahora qué están diciendo de mí?
—Bueno, entonces ahorita que veas al señor Lucas, aprovecha para visitar a tu futura suegra.
Las palabras «futura suegra» hicieron cambiar la expresión de Alexis.
Hoy venía al hospital con dos propósitos: uno era visitar al padre de Nico, y el otro era buscar a Bianca para hablar del compromiso.
—Sí, de hecho tengo esa intención.
Después de visitar al padre de Nico, Lucas Correa, Alexis llegó a la puerta de la habitación de Selena.
Dudó un buen rato, pero finalmente se armó de valor y tocó.
—¡Alexis, llegaste! ¡Pásale, siéntate! —Selena se alegró al verlo y le indicó a su hija que le sirviera agua.
Bianca obedientemente le sirvió un vaso de agua tibia, y luego ambos se sentaron en el sofá, mirándose sin decir nada.
Alexis intercambió algunas palabras de cortesía con Selena y luego levantó la vista hacia Bianca.
Después de tantos años, tenían cierta complicidad; Bianca supo que él tenía algo que decirle a solas.
Qué casualidad, ella también tenía algo que decirle.
Así que se levantó y puso una excusa: —Mamá, se acabó el agua de la jarra, voy por más.
Alexis la siguió. —Te acompaño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...