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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 35

Bianca se quedó pasmada un momento, rígida en su lugar.

Aunque ya se había preparado mentalmente e incluso lo que ella planeaba decir a continuación era cancelar el compromiso, escucharlo salir de la boca de Alexis hizo que todo su cuerpo temblara incontrolablemente.

Sintió como si le hubieran clavado un cuchillo en el corazón, desangrándose en ese instante.

Bianca se apoyó contra la pared. Aunque le dolía el alma, su rostro no mostraba demasiada tristeza.

Levantó la vista para mirar a Alexis.

Parecía que él había recibido la carta que ella envió por mensajería rápida, y había aceptado todas las sugerencias que ella planteó.

Mejor así. Se ahorrarían el estira y afloja posterior.

—Está bien, no tengo problema —dijo Bianca.

Alexis había preparado un borrador mental repleto de palabras, un montón de consuelos y juramentos, pero nunca imaginó que Bianca aceptaría con tanta contundencia.

Casarse con él había sido el deseo de Bianca desde siempre.

Estaban juntos desde la universidad; este año cumplían siete años.

Siete años es mucho tiempo. Es la juventud entera de muchas personas.

Pasó tanto tiempo que incluso su madre le aconsejó casarse pronto, por lo que Alexis fue quien sacó el tema del compromiso con Bianca.

No hubo propuesta de matrimonio formal, solo una frase que soltó casualmente durante una comida: «¿Qué te parece si nos comprometemos este año y nos casamos el próximo?».

Bianca se había emocionado como una niña con juguete nuevo, asintiendo con fuerza: «¡Sí!».

Pero ahora, cuando él dijo que cancelaban el compromiso, Bianca simplemente respondió: «Está bien, no tengo problema».

No hubo el llanto desgarrador ni la histeria que él había anticipado; solo hubo una respuesta calmada.

Alexis admitió que, en ese momento, sintió pánico.

Dio un paso adelante y abrazó a Bianca, deseando poder fundirla en sus propios huesos, y bajó la cabeza para consolarla suavemente:

—Perdóname, es solo que...

«Temporalmente cancelado». Esas palabras no alcanzaron a salir de su boca cuando su celular sonó de repente en su bolsillo.

Lo sacó y vio que era una llamada de Florencia.

Bianca también vio el identificador de llamadas. Empujó a Alexis y dijo con frialdad:

—Te buscan.

Alexis contestó el teléfono, cubriéndose la boca con la mano y bajando la voz:

—¿Bueno?

No se supo qué dijo Florencia al otro lado de la línea, pero el rostro de Alexis se tensó de inmediato.

—Quédate ahí, no te muevas. Voy para allá.

Al colgar, Alexis se volvió hacia Bianca y dijo:

—Surgió una urgencia en la empresa, tengo que irme.

—No, es que estaba parada junto a la ventana y se me metió una basurita en el ojo.

Selena la miró con escepticismo y no pudo evitar preguntar:

—No me digas que hay problemas entre Alexis y tú.

Bianca tenía muchas ganas de decirle a su madre que lo suyo había terminado.

Pero recordando las instrucciones del doctor, decidió ocultarlo por el momento.

—No, usted descanse bien.

Selena volvió a preguntar:

—¿El compromiso sigue en pie?

—Duerma un poco, mamá —dijo Bianca, evadiendo el tema.

Al ver que su hija no lo negaba, Selena se tranquilizó.

—Qué bueno. No me ocultes cosas, hija.

Cuando Alexis llegó al lugar del accidente, vio que alguien señalaba a Florencia y la insultaba.

Alexis jaló a Florencia detrás de él de un tirón.

—¡Si hay algún problema, háblelo bien! ¡Gritarle a una mujer no es de hombres!

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