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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 381

Alexis la arrojó con toda su fuerza, tanta que Florencia se raspó el brazo al caer.

Ella gritó furiosa:

—¡Estás loco! ¿Cómo voy a ir a brindar así?

Alexis la miró fijamente con una expresión gélida y sombría.

—Después de lo que acabas de decir en el escenario, ¿con qué cara vamos a salir a brindar? ¿No te das cuenta de que ahora todos están hablando de nosotros? ¡Me he convertido en el hazmerreír de todo el mundo!

Un destello de culpa cruzó por los ojos de Florencia, que seguía en el suelo.

Pasado el momento de furia, ahora sentía que quizá su reacción había sido inapropiada.

Pero Florencia era orgullosa por naturaleza; jamás admitiría que se había equivocado.

Refutó en voz baja:

—No será así, estás exagerando. La gente se reirá un rato y se le pasará, nadie se atreverá a decirnos nada a la cara. Ya, Alexis, cámbiate de ropa y salgamos a hacer el brindis.

Se levantó, llamó al maquillista para que le retocara el rostro y luego caminó hacia Alexis. Con voz suave, le dijo:

—No volveré a tomar decisiones por mi cuenta. En el futuro, consultaré cualquier cosa contigo antes de actuar.

El daño ya estaba hecho; decir más no servía de nada.

Lo importante ahora era pensar en cómo afrontar la situación.

Alexis suspiró y se dio la vuelta para cambiarse el traje.

Fue en ese momento cuando los miembros de la familia Zúñiga empujaron la puerta y entraron.

—Abuelo, papá, hermana... —El rostro de Alexis se puso blanco como el papel. Sabía que la familia le pediría cuentas, pero no esperaba que llegaran tan rápido.

Sus labios temblaron.

—Lo siento, lo que pasó en el escenario...

*¡Plaff!*

No pudo terminar la frase. Raúl le propinó una bofetada en la cara, mirándolo con decepción y rabia.

Norma aprovechó para empujar a Alexis y hacerle una señal con los ojos.

—Ve a cambiarte primero, prepárate para el brindis.

Alexis estaba a punto de entrar al vestidor cuando escuchó la voz de Celeste Zúñiga a sus espaldas.

—Abuelo, no te enojes, cuida tu salud. Sea como sea, ya hemos llegado a este punto, así que lo primero es manejar lo que tenemos enfrente. Si quieres castigarlos, espera a que termine el evento y aplica las reglas de la familia al regresar a la casa Zúñiga.

Al oír «reglas de la familia», el cuerpo de Norma tembló.

Miró a Celeste con el rostro pálido; la comisura de los labios de esta última se curvó ligeramente hacia arriba, casi imperceptiblemente.

La hija mayor de la familia Zúñiga... ¡jamás soportaba verlos bien a ella y a su hijo!

¡Sugerir que el viejo usara el castigo familiar en este momento era pura maldad!

Norma dijo con urgencia:

—Papá, no vale la pena usar el castigo familiar por algo tan pequeño. Alexis ya sabe que se equivocó, no se atreverá a hacerlo de nuevo.

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