Bianca solo había visto a la hija mayor de los Zúñiga, Celeste, unas pocas veces a la distancia. Hoy era la primera vez que tenía un contacto tan cercano con ella.
Antes, cuando salía con Alexis, del lado de la familia Zúñiga solo había conocido a Jonás.
Sabía que a Raúl y a Celeste no les agradaban Alexis y su madre. Especialmente Celeste, quien podría decirse que los odiaba a muerte, por lo que naturalmente tampoco veía con buenos ojos a Bianca.
Además, por las quejas ocasionales de Alexis, sabía que él quería trabajar en el Grupo Zúñiga, pero Celeste siempre se había opuesto, prohibiendo que Alexis y su madre metieran las manos en los negocios familiares.
Raúl, tratando de compensar la muerte prematura de la madre de Celeste, casi siempre cedía a sus peticiones. Sumado a que Raúl valoraba mucho el estatus y el linaje, tácitamente permitía la oposición de Celeste.
En aquel entonces, Bianca sabía muy poco sobre ella y sus opiniones estaban influenciadas por Alexis.
Después de romper con Alexis, Bianca a veces veía a Celeste en periódicos y noticias.
Al dejar de verla desde la perspectiva de «la novia de Alexis», comenzó a sentir cierta admiración y respeto por ella.
Jonás era machista y nunca confió en Celeste, pero ella, con su capacidad, había logrado manejar el Grupo Zúñiga de manera impecable, cerrándole la boca a Jonás y a su gente.
Una mujer como Celeste era un ejemplo a seguir.
—Señorita Bianca, hola. Soy Celeste. —Ella tomó la iniciativa y le extendió la mano.
Bianca se la estrechó.
—Mucho gusto, directora Zúñiga.
Ambas tomaron asiento. Bianca pensó que Celeste hablaría sobre lo ocurrido en el escenario, pero para su sorpresa, no mencionó el tema.
Con un aire de mujer ejecutiva, Celeste dijo:
—Hace tiempo que escucho sobre la reputación de la señorita Bianca. Estoy muy interesada en los productos que desarrollas. Da la casualidad de que el Grupo Zúñiga tiene varias empresas de fondos de inversión y nos gustaría probar el sistema avanzado de tu compañía. ¿Tendrías alguna recomendación?
Bianca se quedó atónita. ¿Por qué de repente le hablaba de negocios?
Además, Teje el Futuro tenía productos similares, y esa era la empresa de su propio hermano. ¿Así de poco le importaba quedar bien? Era un desaire bastante obvio.
Celeste se cruzó de brazos y sonrió de nuevo.
—En el Grupo Zúñiga solo trabajamos con las mejores empresas del sector. No damos trato especial ni dejamos que los recomendados entren por la puerta de atrás.
Aquello era tanto un reconocimiento a Código Quetzal como un desprecio hacia Teje el Futuro.
Bianca aprovechó la oportunidad y comenzó a hablar de negocios.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...