En ese momento, él y su madre creyeron que lo tenían todo al alcance de la mano.
Por desgracia…
¡No sirve de nada pensar en el “hubiera”!
De nada servía arrepentirse.
Alexis sabía perfectamente que ya no había vuelta atrás.
Tiró la colilla del cigarro por la ventana, miró al frente con la mirada despejada y arrancó el coche.
No importaba. Aunque Bianca no estuviera, todo saldría bien. Él solo se bastaba para que su abuelo lo reconociera.
En cuanto *Teje el Futuro* saliera a bolsa, toda la gloria y el honor serían suyos.
El auto aceleró y pronto llegó al edificio de la empresa.
Tras estacionarse, Alexis subió.
Sin embargo, en el elevador se encontró con varias caras nuevas.
Eran desconocidos para él, y al parecer, él también era un desconocido para ellos.
Ni siquiera lo saludaron al verlo.
Alexis frunció el ceño.
El elevador llegó al segundo piso, donde estaba el área de Desarrollo e Investigación. Los desconocidos bajaron en tropel.
Alexis los siguió.
Quería ver a qué departamento pertenecían y cómo los estaban gestionando sus líderes, pues no tenían ni pizca de educación.
Para su sorpresa, al entrar al piso de desarrollo, no vio ni una sola cara conocida.
Se paró frente a las puertas de cristal y revisó lugar por lugar. Desde los líderes de proyecto hasta los miembros del equipo, ¡todo el personal era nuevo!
¿Cuándo había pasado esto?
¿Cómo era posible que no supiera nada?
Justo en ese momento, un empleado antiguo pasó a su lado. Alexis lo reconoció de inmediato.
—Israel, todos estos son nuevos. ¿Dónde están los empleados de antes? ¿Los mandaron a trabajar con el cliente?
Israel se sorprendió y suspiró.
—Director Zúñiga, ¿no lo sabe? Últimamente se ha ido más de la mitad de la empresa. Todos estos son contrataciones recientes.
Luego, añadió con voz apagada:

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...