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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 440

En cierto modo, el jefe se lo había buscado. Si no hubiera engañado emocionalmente a Bianca con la señorita Florencia en su momento, no estarían en esta situación.

Claro que eso César solo se atrevía a pensarlo, no a decirlo.

Pronto terminaron el trámite de alta y Alexis le ordenó a César que lo llevara a la empresa.

César sugirió con cautela:

—En realidad, director Zúñiga, si de verdad quiere ir contra Florencia, no estaría de más denunciarla por lesiones dolosas.

Alexis, sentado en el asiento trasero, parecía haberse desinflado.

Rio con frialdad.

—Si hago eso, todo el mundo sabrá que quedé en ridículo, como un hombre al que su prometida le vio la cara. César, no te metas en mis asuntos. Y por cierto, es muy probable que no puedas seguir en la empresa mucho tiempo. Ve haciendo planes para ti. Si necesitas ayuda, no dudes en decirme.

Al escuchar esto, César sintió una mezcla de emociones y suspiró.

En los años que llevaba con Alexis, sabía que a veces podía ser engreído y un poco egoísta, pero muchas veces también era un líder considerado que se preocupaba por su gente.

El coche se detuvo frente al edificio de *Teje el Futuro*.

Alexis y César intentaron pasar su tarjeta como siempre, pero los torniquetes no reaccionaron.

La chica de recepción corrió hacia ellos, nerviosa.

—Di… director Zúñiga, es que la directora Sáez ordenó…

Alexis apretó los dientes y gruñó en voz baja:

—¡Abre!

La chica, temblando ante la imponente furia del hombre, sacó su tarjeta sin decir palabra y los dejó pasar.

El elevador los llevó directo al último piso.

Al entrar a la zona de dirección, muchos se quedaron atónitos al verlos.

La oficina, que ya de por sí estaba callada, se volvió una tumba.

—Director Zúñiga… —Alguien se acercó y lo saludó en voz baja.

Alexis tenía la mirada sombría.

Alexis la miró fijamente. Después de una semana de enfriar la cabeza, ya no estaba tan alterado como la última vez.

No gritó, ni estalló en ira desmedida.

Simplemente no entendía. No lo comprendía.

Para estar con Florencia, no le importó romper con Bianca.

Cuando surgieron los chismes y nadie creía en Florencia, solo él se mantuvo a su lado.

Florencia… ¿por qué lo había traicionado?

Al pensarlo, una tristeza profunda y punzante le invadió el pecho.

Lo pensó y así lo preguntó.

Aunque fuera el fin, quería entender por qué.

Florencia lo miró fijamente y de pronto soltó un bufido frío y contundente.

—Alexis, ¿de verdad no entiendes o te haces el tonto? A veces, de tanto fingir, uno olvida su verdadera cara.

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