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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 479

Al ver las palabras «Prueba de Paternidad» en la portada, la respiración de Mariano se detuvo por un segundo.

—Ábrelo y mira —dijo Camila con una mirada alentadora.

Mariano sintió que no había necesidad de seguir leyendo; la expresión de Camila ya le había dado el resultado.

Por eso, cuando pasó a la última página y vio la conclusión, no se sorprendió.

—¿Cuándo conseguiste mi muestra? —preguntó Mariano, cambiando el tema.

Los ojos de Camila brillaron levemente.

—Aunque fuiste muy pocas veces al hospital, por suerte siempre dejabas algo. Por ejemplo, cabello.

Sacó de su bolso una bolsita transparente que contenía varios cabellos.

Camila se encogió de hombros.

—Si no me crees, puedes pedirle a un médico profesional que confirme si estos cabellos son tuyos.

Mariano bajó la cabeza sin decir nada, como si estuviera ganando tiempo deliberadamente para aceptar un hecho.

Y ese hecho era que, de la nada, le había salido un hijo.

Felicidades, ya eres papá.

Martín...

Volvió a mirar al niño.

Mariano apretó lentamente los dedos.

Una sensación extraña se coló en su corazón.

Ese niño realmente tenía un aire a él en la mirada.

Si no estuviera seguro de que entre él y Camila nunca pasó nada, realmente habría dudado por un momento.

Mariano sacudió la cabeza, apartó la vista y dejó de mirar a Martín.

—¿Qué quieres que haga? —le preguntó directamente a Camila.

El corazón de Camila dio un vuelco de emoción.

Pensó que tendría que esperar más tiempo, pero no esperaba que todo avanzara tan suavemente.

¿Mariano ya le creía así de fácil?

Superaba por mucho sus expectativas.

No, tenía que mantener la calma, no podía dejarse llevar por la alegría.

Y mucho menos dejar que él notara algo raro.

Seis millones...

Esto no eran gastos médicos, esto era claramente...

¡La pensión alimenticia del niño!

Camila apretó el cheque con emoción, mirando a Mariano embobada.

Sabía que él aún sentía algo por ella; de lo contrario, no habría creído tan rápido en la existencia de Martín, y mucho menos habría traído un cheque preparado.

Al salir, Mariano sintió una mirada imposible de ignorar clavada en su espalda.

Se detuvo y miró con cautela alrededor de la cafetería.

Al no ver a nadie sospechoso, se retiró con calma.

—¿Qué tal? ¿Lo captaste todo?

En cuanto confirmó que Mariano se había ido y no regresaría, Camila miró impaciente hacia la mesa de la izquierda.

***

—Señorita Quintero, capté todo tal como usted indicó.

Camila tomó la cámara y pasó las fotos una por una; la sonrisa en sus labios se hacía cada vez más grande.

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