Elsa asintió y marcó el número de inmediato. El teléfono sonaba, pero nadie contestaba.
Colgó y volvió a marcar.
Esta vez, finalmente alguien habló.
—Director Fajardo, ya contestaron —dijo Elsa.
Esteban se inclinó hacia adelante, a punto de hablar, cuando escuchó el mensaje automático: "El número que usted marcó está apagado o fuera del área de servicio".
El rostro de Esteban se puso lívido.
Elsa también se quedó pasmada.
—Lo hizo a propósito, nos colgó.
Esteban respiró hondo, sacó su celular personal y le envió un mensaje de texto largo a Adriana.
Quince minutos después, Adriana finalmente le devolvió la llamada.
—Esteban, estoy de vacaciones y no vi tu llamada. ¿Qué pasa?
Esteban sabía que era una excusa, pero no la desenmascaró. Fue directo al grano:
—Escuché que estás de vacaciones, ¿cuándo regresas?
—Mañana. ¿Por qué?
—Nada grave. Es solo que la subdirectora Guzmán está suspendida y su trabajo quedó sin seguimiento. Prima, tú conoces bien esa área, así que te lo encargo.
Hubo un silencio al otro lado de la línea.
Esteban curvó los labios levemente.
Bianca y Adriana eran muy amigas. Si le cargaba el trabajo a Adriana, Bianca no podría quedarse de brazos cruzados.
Tenía que cuidar a su amiga, ¿no?
Esteban se aflojó la corbata y repitió:
—Ya está decidido. Mañana que vuelvas a la oficina comienzas con eso. Si tienes dudas, puedes preguntarle a la subdirectora Guzmán a distancia.
Sin darle oportunidad a Adriana de negarse, colgó el teléfono.
Arqueó las cejas con satisfacción.
Regresó a su silla ejecutiva, apoyó los brazos en los descansabrazos y, justo al encender la computadora, le saltó una notificación del sistema administrativo.
Abrió los ojos con incredulidad.
Solicitud de renuncia.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...