Cuando cayó la tarde, el carro se detuvo lentamente en la entrada de la unidad habitacional.
Bianca se desabrochó el cinturón y le pidió que manejara con cuidado y le avisara al llegar a casa.
Pero el hombre la agarró del brazo.
Bianca parpadeó, sin entender qué quería.
Mariano le ofreció la mejilla.
—Quiero mi beso de buenas noches.
Bianca puso los ojos en blanco. «Ay, por favor, ¿a estas horas y quieres beso de buenas noches?».
Pero no pudo resistirse a esa mirada expectante.
Su corazón se ablandó rápidamente.
Se inclinó y le dio un beso en la mejilla.
—Listo —dijo Bianca dándole unas palmaditas en la cara, como si consintiera a un niño—. Ya me voy.
El hombre, insatisfecho, la jaló de nuevo hacia sus brazos y la besó una y otra vez. Solo después de que Bianca lo apurara varias veces, la soltó con un suspiro y la vio bajar del carro.
—Adiós —se despidió Bianca sonriendo y agitando la mano hacia el interior del vehículo.
Al darse la vuelta, vio a su madre, Selena Guzmán, parada detrás de ella.
Bianca sintió que el corazón se le salía del pecho y se quedó pasmada unos segundos.
—Mamá, ¿a qué hora llegaste?
Selena la miró a ella, luego miró de reojo a la persona dentro del carro, soltó un bufido y caminó delante de Bianca.
—Mamá, mamá —la llamó Bianca persiguiéndola.
Mariano, sentado en el auto, se quedó paralizado, sin saber si debía bajar a explicar las cosas.
Pero temía que eso solo molestara más a Selena, la madre de Bianca.
Al final, dejó caer las manos sobre el volante con impotencia.
Después de que el lujoso auto dio la vuelta y se alejó, Alexis Zúñiga salió lentamente de detrás de un árbol con el rostro sombrío.
Apretó los dientes y las venas de su frente latían con fuerza.
¿Bianca había vuelto con Mariano?
¿Por qué? ¿Por qué demonios?
En su momento lo dejó a él alegando que él seguía pensando en Florencia Sáez, pero ¿por qué con Mariano era tan condescendiente?
Pero dijera lo que dijera, Selena no respondía.
Al final, sin más remedio, Bianca se lavó las manos y abrazó a su madre.
—Mamá, ¿estás enojada conmigo?
Selena detuvo las manos con las que limpiaba la verdura y volvió a suspirar.
—¿No habían terminado? ¿Cómo es que otra vez...? ¿De verdad quieres ser madrastra?
—Mamá, no es lo que piensas.
Dejó las verduras que Selena tenía en la mano, la llevó a la sala y la sentó en el sofá.
Luego le contó todo lo que había pasado últimamente con la familia Fajardo.
Selena puso cara de incredulidad.
—¿Entonces tú y él estuvieron actuando todo el tiempo? ¿Fingieron terminar?
Bianca se rascó la cabeza un poco apenada.
—Ajá.
—Pues aun así no estoy de acuerdo en que estén juntos —dijo Selena de repente con frialdad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...