Verónica asintió con los ojos llenos de lágrimas.
—Perdón, fue mi culpa por no ser precavida. Si no hubiera ido al baño, no te habrían molestado.
Verónica se secó las lágrimas.
Menos mal que la señorita Florencia la entendía.
Verónica negó con la cabeza.
—No pasa nada, no logró hacer nada. Pero no pudimos firmar el contrato.
Florencia le limpió una lágrima sin reprocharle nada.
—No importa, lo firmaremos la próxima vez.
Verónica sintió una calidez en el pecho; la señorita Florencia era muy buena persona, no la culpaba ni por haber estropeado el contrato.
Pagaron la cuenta y salieron. Al pasar por el reservado de al lado, Florencia se detuvo.
Le dijo a Verónica:
—Verónica, espérame en el carro. Voy a saludar al director Zúñiga.
—Ah, bueno. —Verónica se mordió el labio. En realidad quería entrar, pero como la señorita Florencia no la invitó, le dio pena pedirlo.
El reservado era grande y ruidoso, así que nadie notó cuando Florencia entró.
Echó un vistazo rápido y vio a Alexis, Norberto y Nico con copas en la mano en una esquina. Caminó hacia ellos.
—¡Llegó la doctora Florencia! —Nico, que tenía vista de águila, empezó a bromear.
Florencia sonrió con resignación.
—Ya les he dicho muchas veces que me llamen solo Florencia.
Nico rio.
—¿Cómo crees? Eres la persona con el título más alto en nuestro círculo, ¡hay que ponerte un altar!
Ser doctora en economía por una universidad extranjera de prestigio a tan corta edad no era poca cosa.
La reputación de Florencia en el círculo era altísima.
Solo un tonto como el señor Esteban cancelaría un compromiso con la familia Sáez.
Florencia miró hacia el centro del salón, donde mucha gente rodeaba a Mariano.
Se giró y preguntó a sus tres amigos de la infancia:
Pensaron que sería difícil hablar con él, pero para su sorpresa, Mariano les habló primero en cuanto se acercaron.
Miró a Alexis con una sonrisa leve.
—Director Zúñiga, es un placer. Un verdadero placer.
Alexis se sorprendió; no esperaba que Mariano lo conociera.
Reprimiendo su asombro, Alexis chocó su copa con la de él.
—Es muy amable, director Fajardo.
El Grupo Fajardo se dedicaba principalmente a las finanzas, mientras que Teje el Futuro era una empresa de tecnología al servicio del sector financiero. Si lograban colaborar, el desarrollo de Teje el Futuro avanzaría enormemente y su salida a bolsa se aceleraría.
Sin embargo, los expertos decían que Grupo Fajardo había fundado una filial dedicada exclusivamente a la tecnología financiera.
Pero nunca se había escuchado nada sobre los productos de esa filial en el mercado.
Al parecer, esa filial no iba muy bien.
Pensando en ello, Alexis creyó que había una gran oportunidad de colaboración entre Teje el Futuro y Grupo Fajardo.
Lo pensó un momento y comenzó a promocionar sus productos ante Mariano.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...