Verónica le lanzó una mirada asesina.
La otra se acomodó su cabello largo y ondulado y le contestó:
—¿Qué? ¿Dije alguna mentira?
Al poco rato, Rafael Leyva, el padre de Verónica, le hizo señas a la hija adoptiva desde lejos para que se acercara.
Rafael quería aprovechar la ocasión para presentarle jóvenes prometedores.
Verónica sintió aún más amargura.
¡Ella era la hija de sangre, pero Rafael solo tenía ojos para esa intrusa!
Hace unos días escuchó a las empleadas decir que los Leyva ya le estaban arreglando citas a la otra.
Con hijos de millonarios y hasta con el hijo único de un alto funcionario; un futuro de riqueza garantizada.
¿Y ella? ¡Nadie la pelaba!
Verónica estaba furiosa, quería desahogarse con alguien, pero conocía a muy poca gente en el hotel.
La señorita Florencia y Alexis estaban ocupados brindando, no podía molestarlos.
De repente, se le iluminó la cara.
—¡Director Gámez! ¡Director Nico! —Verónica se levantó la falda del vestido y caminó hacia Norberto y Nico.
Sus ojos tímidos no pudieron evitar mirar a Norberto.
Norberto y Nico se quedaron en blanco un segundo antes de reaccionar.
Últimamente Florencia había llevado a Verónica a comer con ellos un par de veces, así que la ubicaban.
Norberto asintió levemente.
—Hola.
Nico fue más efusivo, sonriendo:
—Verónica, nada de directores, qué formalidad, ¡dime Nico!
Se señaló a sí mismo y luego a Norberto.
—Nico, Norberto.
Verónica se puso aún más roja.
—Está bien, Nico, Norberto.
Por su relación con Bianca, Verónica los había visto antes un par de veces, pero siempre habían sido fríos con ella, casi ni la saludaban.
Pero desde que la señorita Florencia la metió al círculo, su actitud hacia ella había cambiado radicalmente.
¡Definitivamente la señorita Florencia tenía mucho peso!
En el futuro tendría que pegársele más. En cuanto a Bianca...
Buscó una sala de descanso.
Estar en el celular era aburrido, así que le escribió a Bianca por WhatsApp.
Adriana: «¿Qué haces?»
Bianca contestó como quince minutos después.
«Repasando inglés».
Adriana: «¿¿¿Me quieres matar de la culpa o qué???»
Bianca mandó un emoji riéndose: «¿Cómo tienes tiempo de escribirme? ¿No estabas en la fiesta?»
Adriana le soltó todo el chisme de la noche.
Al final, le dijo de corazón:
«¡Ojalá tu ex, el patán ese, y la doctora patito de Florencia se queden juntos para siempre! ¡Que no salgan a desgraciarle la vida a nadie más!»
Los dedos de Bianca se detuvieron.
¿Doctora patito? ¿Adriana se había equivocado al escribir?
Como si le leyera la mente, Adriana contestó enseguida:
«¡Exacto, es lo que piensas!»

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...