Entrar Via

El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 94

Ximena rodó los ojos, con tono de fastidio:

—Con razón en la familia te quieren emparejar, ya estás grandecito y no sabes lo que es el dolor menstrual de una chica. ¡Son cólicos! ¡A Bianca le bajó!

Al oír eso, las mejillas de Norberto se encendieron.

Recordó que acababa de insistir en llevar a Bianca al hospital a la fuerza; qué momento tan incómodo.

Bianca también estaba apenada. Era la primera vez que hablaba de eso frente a un hombre que no conocía bien.

Y para colmo, ese hombre era el mejor amigo de su ex.

—Bueno, ya me voy. —Bianca se agarró la panza para irse, pero Norberto la detuvo.

Le dijo:

—Espera un poco, vuelvo enseguida.

Luego le revolvió el pelo a Ximena:

—Ayuda a Bianca a sentarse en el carro y espérenme.

Dicho esto, salió corriendo como un bólido.

Ximena era muy obediente:

—Bianca, vamos a sentarnos al carro, hace mucho viento.

—No hace falta. —Tenía miedo de ensuciar el carro de Norberto.

—No pasa nada, traigo una pashmina en mi bolsa. Súbete, si mi primo regresa y ve que no le hice caso, me va a matar —dijo Ximena haciendo pucheros.

Bianca, resignada, tuvo que hacerle caso y sentarse en el asiento trasero.

Adentro del carro se estaba mucho más calientito que afuera.

Cinco minutos después, Norberto regresó jadeando, con una bolsa de papel en la mano.

Bianca y Ximena bajaron del carro cuando él se acercó.

—Ten esto. —Le extendió la bolsa a Bianca.

Bianca adivinó qué había dentro, apretó los labios y miró al hombre hacia arriba.

—Gracias.

—De nada.

Norberto le dio una palmadita en el hombro a Ximena:

—Vámonos.

Ya en el carro, Ximena hizo una mueca y murmuró:

—¡Con razón no tienes novia!

—No te molestes, quedé con Bianca de ir a la biblioteca la próxima semana, se lo devuelvo entonces —dijo Ximena.

Norberto apretó los labios y sus ojos brillaron.

—Yo se lo devuelvo. A lo mejor le urge, esperar una semana es mucho tiempo.

—Ah, bueno, ten. —Ximena no discutió.

Solo que no entendía, ¿qué urgencia podía haber por un simple osito?

Se despidió de su primo con la mano y Norberto también saludó:

—La próxima semana paso por ti otra vez.

¿Eh?

Mientras Ximena seguía pasmada, la camioneta ya había dado la vuelta y se alejaba.

La madre de Ximena salió y vio a su hija parada como tonta. Le sacudió el brazo.

—¿Otra vez molestaste a tu primo? Ay, hija, si tenemos chofer, la próxima vez dile a Thiago que vaya por ti. Norberto tiene mucho trabajo, no lo estés molestando.

Ximena frunció el ceño:

—Pero yo no lo molesté, él solito se ofreció a venir por mí.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival