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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 950

Marisa lo miró sorprendida.

—Pensé que solo era una broma.

Al notar su nerviosismo, César sonrió de inmediato para relajar la tensión.

—Era una broma, sí. No te lo tomes tan en serio.

Dicho esto, César hizo una seña para llamar a Doña Elena.

—Lo de siempre, por favor.

La señora entendió perfectamente y gritó hacia la cocina:

—¡Lo de siempre!

Desde la cocina respondieron con un grito afirmativo. Doña Elena volvió a concentrarse en Marisa, mirándola con evidente admiración.

—Pero qué chica tan linda. Mientras más la miro, más me convenzo de que este muchacho no está a su altura. Piénselo bien, señorita, no se deje conquistar tan fácilmente.

César rió.

—Doña Elena, ¿se supone que me está ayudando o saboteando?

La señora soltó una carcajada cálida.

—¡Es broma, es broma! Nuestro César es un partidazo. Lástima que yo solo tuve hijos varones. Si hubiera tenido una hija, hace rato que se la habría presentado.

Marisa mantenía una sonrisa educada en el rostro.

—Bueno, los dejo platicar tranquilos. No me gusta hacer mal tercio —dijo Doña Elena antes de retirarse.

Cuando la dueña se alejó, César se apresuró a explicar:

—Doña Elena es así, muy platicadora. Espero que no te moleste.

Marisa le dedicó una sonrisa sincera.

—No me molesta en lo absoluto.

César la miró con cierta sorpresa.

—Creí que te incomodaría que bromeara sobre nosotros.

Marisa se encogió de hombros con total naturalidad.

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