Gonzalo no se molestó en absoluto y, mirando a Claudio, bromeó:
—Ganas no me faltan. Sabrina no está nada mal. Ella y yo nos conocíamos un poco de niños. Pensé que tenía ventaja, pero fuiste demasiado rápido. Te la ganaste en un abrir y cerrar de ojos...
Claudio lo fulminó con la mirada.
—A mi mujer ni la mires. No me obligues a usar las tácticas de Rubén contra ti.
Ambos se miraron y soltaron una carcajada cómplice.
—
Después de cenar con César, él sugirió dar un paseo.
—El centro de Clarosol es demasiado ruidoso. Estos lugarcitos son más apartados, pero hay mucha naturaleza y el aire es más limpio. ¿Qué dices si caminamos un rato?
Marisa aceptó con gusto.
Con el asunto de la galería de arte resuelto, sentía que se había quitado un gran peso de encima.
Sin embargo, al levantarse, una molestia en el estómago le recordó que su salud no estaba en su mejor momento.
Caminaban a paso lento por una acera de las afueras. Marisa intentaba dejar la mente en blanco, sin pensar en nada.
Pero César no dejaba de buscar temas de conversación.
Y, como era de esperarse, terminaron hablando de Rubén.
—Pensé que Rubén iba a intervenir en lo de la galería. No esperaba que fuera tan drástico. Está decidido a cortar cualquier lazo contigo.
Marisa bajó la mirada y sonrió con dulzura.
—Sí. Los hombres pueden ser muy crueles.
César la miró con seriedad y, tras unos segundos de silencio, dijo lentamente:
—Marisa, ¿no crees que Rubén hace esto por tu propio bien?
Marisa detuvo su paso, mirándolo con evidente sorpresa y el rostro lleno de confusión.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...