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El Día que Se Rompió la Promesa romance Capítulo 528

Tan pronto como Zulma vio a Adolfo, acercó el rostro de Yesenia a la cámara, dejando que se viera claramente. En cuanto Yesenia apareció, sus lágrimas brotaron sin control.

—Adolfo, te lo suplico, salva a Yessie —dijo con la voz entrecortada.

—Yessie tiene fiebre alta. Tú sabes mejor que nadie que no puede enfermarse así, si no la llevamos al hospital su salud va a empeorar —continuó, casi ahogándose en llanto—. Por favor, Adolfo, aunque solo sea por esos años en que Yessie te llamó papá, ayúdala.

Zulma lloraba y suplicaba desde afuera de la casa.

En sus brazos, Yesenia abrió los ojos con dificultad. Miró hacia donde estaba Adolfo y murmuró débilmente:

—Papá...

Haciendo un esfuerzo titánico, resbaló de las piernas de Zulma y se dejó caer al suelo.

Se arrodilló frente a la puerta de hierro, golpeándola con las manos.

—Papá, Yessie se siente muy mal, ¿me puedes abrazar? Papá...

Yesenia temblaba de pies a cabeza.

Por un momento sentía que ardía por dentro, y al siguiente la recorría un escalofrío que la hacía tiritar. Aunque llevaba puesto un grueso abrigo, el frío la calaba hasta los huesos. Su mente estaba tan nublada que apenas podía pensar con claridad, pero aun así, no se olvidó de su objetivo: conmover a Adolfo.

Zulma, al ver que Yesenia se arrodillaba sola frente a la puerta, de inmediato se dejó caer de la silla de ruedas, abrazando a su hija. Juntas, se pusieron de rodillas suplicando:

—Adolfo, todo es culpa mía, yo no supe educar bien a Yessie. Si estás enojado con ella, después hazle lo que quieras, pero por favor, ahora sálvala, te lo ruego.

La noche invernal era cruel, el aire helado parecía morder la piel. El piso era tan gélido que el frío subía desde las rodillas hacia el resto del cuerpo. Yesenia temblaba cada vez más fuerte, aferrada a Zulma, sin dejar de tiritar.

Adentro, Adolfo observaba la escena.

Podía ver perfectamente que Yesenia estaba enferma. Y no solo eso, se notaba que era grave. Pero, si estaba tan mal, ¿no era lógico ir directo al hospital en vez de venir a buscarlo?

Recordó cuando Joaquín lo llamó para avisarle que, después de que él se fue, Zulma y Yesenia fueron a la cárcel a visitar a Javier. Tras colgar, Adolfo salió de inmediato de la casa de Vero y se fue rumbo a la prisión. Pero esa vez, Javier no aceptó verlo, sin importar cuántas veces Adolfo insistió. En ese momento, Adolfo entendió que Zulma había logrado, una vez más, convencer a Javier usando a Yesenia.

Ahora, viendo a ambas arrodilladas afuera, llorando y suplicando, Adolfo solo veía una actuación. Sabía perfectamente lo que buscaban: creían que aún sentía algo por Yesenia y querían aprovecharse de eso para ablandarlo.

—Tch —Adolfo curvó la boca en una mueca despectiva.

Ni siquiera se molestó en responder.

Claro que sabía lo grave que estaba Yesenia, que si seguía así podría morir en cualquier momento. Pero, ¿qué tenía eso que ver con él? Fueron ellas quienes decidieron usar el propio cuerpo de Yesenia como moneda de cambio. Si algo le pasaba, sería responsabilidad de Zulma, no de él.

Sin decir más, Adolfo les dio la espalda y se fue a la sala. Encendió la televisión y volvió a ver videos de la infancia de Pilar, aislándose del llanto y las súplicas del exterior.

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