Entrar Via

El heredero que le negué al CEO Vancroft romance Capítulo 4

Elena bajó a desayunar a las siete en punto, vestida para la oficina, con el cabello recogido y la solicitud de divorcio dentro de una carpeta nueva bajo el brazo.

Julián ya estaba en la cocina. No había dormido; ella lo supo por la camisa de la noche anterior, por el café que se había servido sin tomar, por el modo en que la miró cuando entró —así como cuando se mira una puerta que uno creía haber cerrado, pero se la encuentra abierta de par en par.

—Buenos días —dijo él.

—Vamos a hablar de logística. —Elena dejó la carpeta sobre la isla, entre los dos, y se sirvió su propio café—. Tengo doce minutos antes de salir. Te recomiendo que los aprovechemos.

—Elena…

—Punto uno. —Abrió la carpeta. Dentro había una sola hoja, mecanografiada por ella misma la madrugada anterior—. De cara al mundo, seguimos casados. Tú necesitas la cláusula intacta; yo no tengo interés en figurar como la esposa que un Vancroft desechó. Nos conviene a ambos. ¿De acuerdo?

Julián tardó en responder. Estaba descubriendo, con tres años de retraso, que su esposa negociaba igual que respiraba.

—De acuerdo.

—Punto dos. Puertas adentro, cada uno vive su vida. Yo conservo mi estudio, mis horarios, mi trabajo. Tú no me preguntas dónde estoy y yo te devuelvo la cortesía. —sorbió el café—. Esto último no debería costarte. Llevas tres años sin preguntar.

El golpe aterrizó. Ella lo vio aterrizar. Siguió adelante.

—Punto tres, y el único que de verdad importa. —levantó la vista—. Llevo cuatro meses cerrando la alianza de Vancroft con el grupo Brunner. Es la cuenta más grande que he negociado en mi carrera, Julián. Los Brunner no firman con empresas en escándalo. Una palabra de divorcio en el aire equivocado y el acuerdo se cae. Mi acuerdo. El que lleva mi nombre. El que iba a ser mi carta de presentación el día que saliera por esa puerta sin el apellido Vancroft. —se reclinó sobre la isla—. Así que cada uno obtiene lo que necesita sin interferir en nada. Tú conservas tu imagen de matrimonio intacta para la herencia. Yo cierro mi negociación y me quedo con una reputación limpia que pueda llevar a otro lado cuando esto termine.

—Pero el heredero... —empezó Julián.

—Será problema tuyo después. Veremos si la cláusula se modifica, si tu abuela lo hizo adrede o si realmente necesitas condenarme a una mentira cada vez más grande. Por ahora, nosotros fingimos. Limpiamente. Sin drama. Sin que nadie pueda apuntar con el dedo y decir que Julián Vancroft fracasó en su matrimonio. —hizo una pausa breve—. Sin que yo fracase en la única oportunidad que tendré de demostrar de qué estoy hecha.

Julián la miró. Vio los ángulos de su cara bajo la luz de la mañana, la precisión con la que se movía, la forma en que sostenía la taza como si fuera una negociación más. Vio a una mujer que no estaba pidiendo compasión. Que no le estaba pidiendo nada en absoluto.

Recogió la carpeta y se fue antes de que él encontrara respuesta. Era la primera mañana en mil noventa y seis días que salía de esa casa sin mirar atrás para ver si él la veía irse.

El teléfono de Julián vibró a las once. El nombre en la pantalla le aflojó algo en el pecho y se lo apretó en la garganta al mismo tiempo.

Isabella.

—Dime.

—¿«Dime»? —la voz al otro lado se hizo pequeña, dulce, herida—. Tres años sin oírte y ahora que estoy aquí, me contestas como a un proveedor. Pensé que te alegraría que volviera.

—Estoy en la oficina, Bella.

—Tú siempre estás en la oficina. —un suspiro largo, ensayado—. ¿Sabes que pasé anoche frente a tu edificio? Me quedé en el coche, mirando hacia arriba, preguntándome cuál sería tu ventana. Soy patética, ¿verdad? Dime que soy patética y cuelgo.

Julián cerró los ojos. Conocía ese juego; lo conocía desde los veinte años y nunca había aprendido a no jugarlo.

—No eres patética.

Reglas de guerra 1

Reglas de guerra 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El heredero que le negué al CEO Vancroft