Carla asintió y no le dio más vueltas al asunto.
Ambas continuaron platicando hasta finiquitar todos los detalles pendientes de la producción.
Paz, ya fuera por aburrimiento o cansancio...
...terminó quedándose completamente dormida en el sofá. Para cuando Vanesa volteó a verla, la niña estaba frita.
Vanesa, con una sonrisa resignada, se acercó, tomó una manta y cubrió a la pequeña con suavidad.
En ese preciso instante, Carla soltó un grito ahogado y rápidamente se tapó la boca con las manos.
Seguramente por miedo a despertar a Paz.
Vanesa volteó a mirarla.
Carla, con los ojos abiertos de par en par, le extendió el teléfono.
Vanesa bajó la vista hacia la app de noticias que estaba abierta en la pantalla.
Y su rostro se endureció al instante.
Había unas fotos filtradas por los paparazzis de Jalapa.
En ellas se veía claramente a Fabio cargando a Paz, mientras la niña dormía plácidamente sobre su hombro.
Aunque no había ninguna toma frontal del rostro de la niña...
...si se comparaba con aquellas viejas fotos donde Fabio cargaba a Santiago...
...el perfil de Paz resultaba demasiado evidente.
Sus cachetes regordetes y su expresión angelical estaban a la vista de todos.
El titular era un bombazo: "Rumores de una hija secreta de Fabio Serrano: el motivo del quiebre de su matrimonio".
—Vane... esto... —Carla se llevaba las manos a la cabeza; la sola situación le daba migraña.
—Tranquila, yo me encargo de esto —Vanesa mantuvo la frialdad.
Empezó a deslizar el dedo por la pantalla para leer los comentarios.
Al principio, la gente parecía opinar con cierta normalidad.
Pero los mensajes que empezaban a volverse virales en la parte superior eran una completa locura.
Todos, absolutamente todos, atacaban ferozmente a Paz.
No solo había insultos y humillaciones hacia la pequeña, sino que la gente incluso maldecía a la niña, deseándole la muerte.
A Vanesa no le tomó ni un segundo deducir quiénes estaban detrás de eso: los fanáticos desquiciados de Giselle.
Soltó una carcajada seca, llena de desprecio.
—¿Vane? —Carla se quedó pasmada al ver su reacción.
Vanesa empezó a teclear una respuesta en la sección de comentarios, dispuesta a enfrentarse directamente a esa horda de salvajes.
—No vale la pena que te rebajes a su nivel. Seguro son cuentas compradas por Giselle. Si te pones a pelear con ellos, será como aceptar públicamente que tienes un vínculo con esa niña. Después te vas a meter en un problema enorme del que no podrás zafarte —le advirtió Carla con extrema cautela.
Giselle era una perra rabiosa.

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