Y debido a esto, la opinión pública en Jalapa comenzó a señalar a Giselle Rivas como la amante.
Volvieron a salir a la luz todos los detalles del viejo triángulo amoroso entre Vanesa Arias, Fabio Serrano y Giselle.
Quienes difundían los chismes parecían conocer la historia a la perfección.
La línea de tiempo de los eventos quedó expuesta con una claridad abrumadora.
Era como si quisieran refrescarle la memoria a todo el mundo de golpe.
Cada palabra, cada argumento tenía tanto sentido que era imposible refutarlo.
Como bien había dicho Vanesa alguna vez: el internet no olvida.
Simplemente, esos recuerdos habían sido enterrados a propósito.
Porque Fabio jamás permitía que nadie hablara sobre los asuntos de Vanesa.
Así, bajo esa presión, la gente poco a poco fue olvidando.
Pero ahora, ver cómo todo el pasado resurgía con tanta fuerza, le ponía los pelos de punta a Giselle.
Era como si, a través de esas frías palabras en la pantalla...
Giselle pudiera sentir en carne propia las burlas y el desprecio de Vanesa.
Sumado a la situación actual...
Estaba aterrada de terminar convirtiéndose en la nueva Vanesa, repudiada y abandonada.
Y poco a poco se fue dando cuenta de lo impotente que estaba.
Contrató a un ejército de trolls sin pensarlo, pero inmediatamente aparecían miles de usuarios reales destrozando sus comentarios falsos.
Además, esos trolls costaban dinero.
En teoría, a Giselle no le faltaba el dinero, pero sus vicios y deudas de juego de todos estos años la habían dejado prácticamente en la ruina.
Tampoco podía atreverse a pedirle ayuda a Fabio; si lo hacía, él descubriría todo lo que había estado ocultando.
Así que, mediáticamente, tenía las manos atadas.
La balanza de la opinión pública se inclinaba en su contra con una facilidad pasmosa.
¿Cómo no iba a entrar en pánico?
Entendía perfectamente que la verdadera tortura no era destruir a alguien de un golpe, sino dejarlo vivir en constante terror, deseando que todo acabara.
Giselle se resistía a aceptarlo, pero no tenía salida.
Porque ni siquiera podía descubrir quién estaba moviendo los hilos desde las sombras.

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