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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 710

Carla: [Entendido. Tú confía en mí.]

Si había alguien de quien Vanesa no dudaba cuando de negocios se trataba, era de Carla.

Después de todo, el odio que Carla le profesaba a Giselle era tan visceral como el suyo.

Giselle había arruinado la vida de Carla, despojándola de todo y dejándola sola en el mundo.

Y Vanesa había sido quien la sacó de ese agujero; para Carla, ella era su salvadora, casi una deidad.

Por eso, había ciertos asuntos en los que no necesitaba ensuciarse las manos.

—Sobre el tema de las locaciones para grabar, si surge algún imprevisto, te pediré que modifiques el guion o que hables con el director para acelerar el ritmo. De todas formas, ya no nos quedan tantas escenas en Jalapa —murmuró Vanesa en un audio de voz, planeando sus próximos pasos.

—Es verdad. Las tomas en Jalapa son pocas. Nos queda aproximadamente una semana de grabación en la villa, si todo marcha bien —le respondió Carla, confirmando el cronograma.

—Mhm, de acuerdo.

Carla no tardó en enviar otro mensaje: —La administración de la locación ya nos dio luz verde para seguir grabando hasta que terminemos. Además, ya firmaron contrato con la producción. Si se echan para atrás, las penalizaciones son brutales. No tienen motivos para armar un escándalo. Pero quédate tranquila, si nos salen con alguna sorpresa, reescribo las escenas en un abrir y cerrar de ojos.

—Perfecto. Te lo encargo —respondió Vanesa.

Con todo bajo control, guardó el teléfono.

Se quedó un momento mirando la pantalla en negro, tomó una bocanada de aire para llenarse de valor y caminó hacia el dormitorio principal.

Al entrar, vio que Julián acababa de salir del baño.

El aire a su alrededor estaba cargado de vapor húmedo.

Su cabello negro goteaba agua sobre sus hombros anchos.

Lo único que cubría su cuerpo era una toalla blanca ajustada a la cintura.

Para ser un hombre que pasaba gran parte de su vida confinado en una oficina, su físico estaba lejos de ser frágil o descuidado.

Cada músculo de su abdomen y su pecho estaba perfectamente definido, irradiando una fuerza contenida.

Destilaba una tensión sexual que resultaba casi intimidante.

A medida que caminaba hacia ella, Vanesa no pudo evitar sentir un nudo de nerviosismo formándose en su estómago.

Pero mantuvo el tipo y se quedó inmóvil.

—Ve a ducharte —le dijo Julián, con tono casual.

—Ah... sí, voy por mi ropa —tartamudeó ella, tratando de evadir su mirada.

—Mhm —asintió él.

Julián se hizo a un lado y Vanesa aprovechó la oportunidad para escurrirse hacia el vestidor.

Capítulo 710 1

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