Además, en el fondo, Vanesa no quería que Fabio se acercara demasiado a Paz.
Temía que algo saliera mal.
A Fabio no le sorprendió la respuesta de Vanesa; era lo lógico.
Él no insistió.
Poco después, el doctor sacó a Paz.
Vanesa se apresuró a seguirlos y acompañó a Paz hasta la habitación.
Fabio no entró con ellas, sino que se dirigió hacia donde estaba el doctor.
Al verlo, el doctor se quedó de una pieza: —Señor Serrano...
Con el trending topic y los chismes circulando por todas partes, era imposible que el doctor no reconociera a Fabio.
Por lo tanto, la situación resultaba un tanto incómoda.
Fabio bajó la mirada hacia él y le dijo: —Solo quería preguntarle por el estado de Paz.
La presencia que imponía Fabio era tan abrumadora que resultaba imposible no sentirse intimidado.
Ante esa circunstancia, el doctor se obligó a mantener la calma y asintió: —Dígame.
—¿A las cuántas semanas nació? —preguntó Fabio de manera casual, como si fuera una simple charla.
El doctor hizo una pausa antes de responder: —El expediente indica que nació en la semana treinta y dos, con desarrollo cardiopulmonar incompleto y múltiples complicaciones.
Al escuchar la respuesta, Fabio bajó la mirada.
¿Tanta coincidencia?
La hija de Vanesa, su propia hija, también había nacido en la semana treinta y dos.
—¿No nació en este hospital? —continuó indagando Fabio.
El doctor negó con la cabeza: —No.

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