Para dar con Éxers no bastaba con tener dinero.
Había que despertar su interés.
No era que la familia Jiménez no lo hubiera buscado; simplemente, todos sus mensajes caían en saco roto y nunca obtenían respuesta.
Éxers trataba a todos los millonarios por igual.
Trabajaba pura y exclusivamente según su estado de ánimo.
Por esa razón, Paz no había podido contar con él para sus cirugías.
Sin embargo, Fabio sabía perfectamente quién era Éxers en realidad.
Sebastián Lema.
El hijo menor de la familia Lema, oriunda de Villa Blanca.
Comparado con Julián, era otra clase de espíritu rebelde.
De carácter excéntrico, le apasionaba la medicina, así que, haciendo oídos sordos a cualquier oposición, había seguido ese camino sin mirar atrás.
Y daba la casualidad de que Fabio, Bruno y Sebastián eran grandes amigos de la infancia.
Pero los únicos que conocían la verdadera identidad de Sebastián eran Fabio y Bruno.
Aquel año, Fabio no tuvo tiempo de localizar a Sebastián antes de que ocurriera la tragedia con la hija que tuvo con Vanesa.
Porque en ese entonces, Sebastián se encontraba en África y era imposible comunicarse con él.
Más adelante, cuando Santiago pasó por una situación similar, Sebastián regresó de inmediato.
Gracias a eso, Santiago logró sobrevivir.
De no haber sido así, Santiago también habría perdido la vida.
—¿Han revisado minuciosamente el historial de su primera cirugía de tórax? —preguntó Fabio de repente.
El doctor no se esperaba que Fabio hiciera una pregunta tan técnica.
Pero de todas formas, le hizo un resumen de la situación.
—Ignoro bajo qué circunstancias operaron, pero dudo que un médico cometa un error tan garrafal y definitivo de forma accidental... —dijo el doctor con el ceño fruncido.
Fabio comprendió a la perfección lo que el doctor le insinuaba.

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