Lo más seguro es que hubiera malinterpretado la relación entre Paz y ella.
Y al no poder llevársela a ella, optó por llevarse a la niña.
El rostro de Vanesa se oscureció cada vez más.
—Yo me encargo, a Paz no le pasará nada —le aseguró Fabio para calmarla.
Pero Vanesa se soltó bruscamente de su agarre.
—¿Nada? ¿Crees que con decirlo ya todo está bien? Para ti, Paz no significa nada. ¿Acaso no sabes quién hizo esto, Fabio? ¡Dímelo! —exigió Vanesa.
Su voz se elevaba con cada palabra, lanzando una acusación tras otra.
Fabio quería tranquilizarla, pero no encontraba el momento para hablar.
—Fabio, si a Paz le pasa algo, te juro que esto no se quedará así —dijo ella con el rostro frío, dándole un ultimátum.
Fue entonces cuando Fabio respondió: —Te prometo que a Paz no le pasará nada.
Vanesa no le hizo caso.
Inmediatamente, se comunicó con la familia Jiménez para informar sobre lo ocurrido.
Fabio ordenó al instante que Carlos iniciara una investigación.
El paseo familiar terminó de manera abrupta por el incidente.
Incluso el acuario fue cerrado por las autoridades.
La prensa sensacionalista, al oler la noticia, no tardó en llegar.
Esos reporteros tenían un olfato más fino que el de un perro rastreador.
Al ver a Fabio salir protegiendo a Vanesa y a Santiago, se abalanzaron sobre ellos.
—¡Señor Serrano! ¡Directora Arias! ¿Ocurrió algo adentro?
—¡Llegó la policía y evacuaron el parque! ¿Hubo algún accidente?
—¿Alguien resultó herido?
Las preguntas de la prensa sensacionalista eran incisivas y daban justo en el blanco.
Fabio no dijo ni una sola palabra. Santiago fue ocultado con maestría para evitar que su rostro saliera en las fotos.
El chofer ya los esperaba con el motor encendido.
El guardaespaldas subió de inmediato a Santiago al auto.
Vanesa ignoró a Fabio, caminando con el ceño fruncido todo el tiempo.
—Regresemos. Quedarnos aquí no sirve de nada —dijo Fabio con frialdad.
Incluso intentó tomarle la mano a Vanesa frente a todas las cámaras.

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