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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 838

Pero no supo cómo rebatir el argumento de Julián.

Al final, Vanesa guardó silencio, lo que él interpretó como un «haz lo que debas».

Subió rápidamente a su coche.

Se percató de que los agentes que la seguían en la distancia se habían retirado.

Podía sentir que la carretera estaba despejada de escoltas.

Apretó el volante con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos, obligándose a mantener la mente fría.

Mientras tanto, Julián, que la seguía sigilosamente desde atrás, dominaba el arte del camuflaje.

Dante ya se había subido al vehículo de Julián.

Julián conducía con los ojos fijos como halcón.

A su lado, Dante lo ponía al corriente: —No hay forma de rastrearlos, son unos profesionales. Pero mi instinto me dice que no son matones locales de Monterrey.

Julián no contestó, sus ojos seguían la ruta de Vanesa antes de dar un volantazo abrupto hacia otra dirección.

Dante observó la maniobra y continuó: —Giselle no ha dado señales de vida, sigue encerrada en el set de rodaje. Tampoco hay nada raro en sus registros telefónicos. El único que la ha bombardeado a llamadas es Fabio, y no le ha contestado.

Julián escuchaba en silencio mientras el coche devoraba el asfalto.

Sabía que por ese atajo, saldría justo delante de Vanesa.

Los secuestradores la estaban haciendo dar vueltas como un ratón en un laberinto.

Esos diez kilómetros adicionales terminaban de nuevo en los límites de la ciudad.

Julián ya tenía la jugada en la cabeza, conocía el terreno de Monterrey como la palma de su mano.

La ubicación final: los suburbios marginados, un nido de ratas, un lugar donde pasaba de todo y nadie veía nada.

Si entrabas, no tenías garantía de salir entero.

Incluso la policía prefería hacer la vista gorda en ese basurero.

Era, a todas luces, tierra de nadie.

—Julián, ¿cómo supiste que era aquí? —preguntó Dante, sorprendido de que ya estuviera aparcando.

—Es el lugar perfecto para desaparecer —respondió con sequedad.

Luego, con voz grave, añadió: —Esto no es obra de Giselle, a lo mucho, ella solo es un peón más. No tiene la capacidad para orquestar algo así.

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