La multitud se arremolinaba bajo el sol abrasador de la tarde, sus murmullos inquietos mezclándose con el sonido de las sirenas que aún resonaban en la distancia. El asfalto, caliente y áspero, había absorbido la sangre derramada, dejando una mancha oscura que nadie se atrevía a mirar directamente.
"Señorita, si nos permite proceder con el protocolo..."
Pedro Fierro no logró terminar su frase cuando un grito desgarrador atravesó el aire como un cristal rompiéndose.
"¡Lárguense de aquí!"
Isabel, con el rostro hinchado y los ojos inyectados en sangre, se enfrentó al policía. Su cabello, normalmente impecable, caía en mechones desordenados sobre su rostro contorsionado por el dolor. "¿Qué están esperando? ¡Vayan por el asesino!"
Alonso se acercó a su hija, su figura proyectando una sombra protectora sobre ella. "Isabel..."
Al ver a su padre, el poco control que le quedaba a Isabel se desvaneció como arena entre los dedos. Las lágrimas comenzaron a brotar sin control, dejando surcos brillantes en sus mejillas enrojecidas.
"Papá... Luna está muerta. La mataron frente a mí."
Alonso envolvió a su hija entre sus brazos, sintiendo cómo el cuerpo de Isabel se estremecía con cada sollozo. El dolor de su pequeña era como un puñal retorciéndose en sus entrañas.
"Voy a acabar con quien hizo esto," murmuró Isabel entre hipidos entrecortados. "Lo voy a hacer pagar."
"Lo encontraremos, mi niña," susurró Alonso, su voz grave teñida de una determinación férrea. "Te lo prometo."
Maxi observaba la escena con aprensión, pero su atención estaba centrada en Arlet. Ella permanecía arrodillada, sosteniendo el cuerpo de Luna con una serenidad perturbadora. Solo las lágrimas silenciosas que corrían por sus mejillas delataban la tormenta que rugía en su interior.
Alexander y Marcus flanqueaban a Arlet como centinelas, intercambiando miradas de preocupación ante su mutismo.
"Arlet," la voz de Marcus era suave, casi paternal. "Necesitamos entregar el cuerpo a las autoridades."
El silencio de Arlet pesaba más que mil palabras.
"Mi amor," insistió Marcus con dulzura. "Deja que la policía haga su trabajo. Es la única forma de hacer justicia por Luna."
Un destello de comprensión atravesó la mirada vacía de Arlet.


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