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El Karma romance Capítulo 296

"Arlet, podemos ayudarte."

Antes de que Luna terminara de hablar, Arlet ya había desaparecido, dobló en una esquina y se perdió de vista.

Isabel le dio una palmada en el hombro y exclamó: "¡Vámonos!"

Luna miró en la dirección por la que se había ido Arlet y preguntó: "¿De verdad no deberíamos hacer algo por ella?"

Isabel, quien conocía bien la capacidad de Arlet para enfrentarse a situaciones difíciles, negó con la cabeza y respondió: "Tranquila, no le pasará nada."

Arlet cruzó la calle y se adentró en un callejón, siguiendo las huellas que había delante de ella, adentrándose cada vez más.

Después de caminar unos diez minutos, se encontró con un callejón sin salida, pero escuchó la conversación de un hombre y una mujer proveniente de la vuelta de la esquina, por lo tanto, ella se acercó sigilosamente, y la conversación llegó clara a sus oídos.

"Camilo, ¿qué es lo que realmente quieres?" Preguntó Irene, conteniendo su ira.

Esa pregunta encendió la furia de Camilo Rojas y por eso comenzó a decir: "¿Aún me preguntas qué quiero? ¿Cómo tienes la cara para decir eso? ¿Por qué no salvaste a mi hijo? ¿Has olvidado cómo te cubrí las espaldas y solidifiqué tu posición dentro de la familia Monroy? ¿Te has olvidado de eso? Todo lo que estoy pidiendo es que me eches una mano para salvar a mi hijo, y tú actúas como si no me conocieras. Si la familia Monroy hubiera intervenido, mi hijo no estaría en prisión, ni lo habrían condenado tan duramente. Todo esto es culpa tuya, ¿y aun así me preguntas qué quiero?"

Frente al enfurecido Camilo, Irene sintió miedo, pero mantuvo la compostura y habló con voz suave: "Camilo, cálmate. Lo siento mucho por lo de Oli y no es que no quiera ayudarte, es que realmente no puedo. Por este asunto, Diego quiere divorciarse de mí y si eso sucede, la familia Rojas estará acabada."

¿Camilo creería tal cosa? No, él no lo haría.

Después de ese incidente, Camilo finalmente vio la verdadera naturaleza de la familia Monroy y la familia Rojas, logró darse cuenta de qué tan fríos y despiadados podían ser aquellos llamados parientes.

"¿Cómo podría hacer eso? Camilo, me estás poniendo en una posición difícil." Dijo Irene, pues ni la familia Monroy, con todo su poder, podría interferir en el sistema judicial.

Irene mostró una cara de preocupación y dificultad cuando comentó: "Mira, te daré una buena suma de dinero y puedes usarlo para abrirte camino. Eso podría hacer que Oliver tenga una estancia más cómoda en la cárcel."

"No es necesario." Rechazó Camilo fríamente y después agregó: "Solo necesito que encuentres la forma de sacar a mi hijo de la cárcel, de lo contrario, expondré todo lo que sucedió aquel año, incluido el asunto de Arlet. Si Diego se entera de lo que has hecho, ¿crees que podrías seguir siendo la señora Monroy con tranquilidad?"

Arlet, escondida en la esquina, sintió un escalofrío.

Irene palideció mientras hablaba: "Eres mi propio hermano, ¿cómo puedes tratarme así?"

"¿Tu propio hermano?" Cuestionó Camilo mientras se reía fríamente, para luego añadir: "¿Acaso me consideraste tu hermano cuando mi hijo estaba en problemas? Nos miraste caer sin hacer nada y aun así te atreves a cuestionarme. Quien debería preguntar si alguna vez pensaste en mí como tu hermano sería yo, ¿no lo crees? ¿Acaso me consideras parte de tu familia?"

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