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El Karma romance Capítulo 297

La voz de Camilo se amplificó incontrolablemente, su rostro se tornó rojo y sus ojos, llenos de odio, se clavaron fríamente en Irene, la cual se asustó, pues nunca lo había visto en ese estado.

Ella se apresuró a tranquilizarlo: "Hermano, no te alteres. Te prometo que haré lo posible por sacar a Oliver de la prisión."

Después de su promesa, la ira de Camilo disminuyó notablemente, pero aún estaba furioso.

"Recuerda lo que acabas de decir, pues si me entero de que me estás engañando, sabes cuáles serán las consecuencias." Camilo amenazó a Irene, señalándola.

"Si te lo prometí, lo cumpliré." Dijo Irene.

Una vez alcanzado su objetivo, Camilo hizo otra demanda: "Mi esposa y yo estamos pasando por momentos muy duros, hasta perdí mi trabajo. Como tu hermano, ¿no crees que deberías ayudarnos?"

Antes no se atrevería a hacer tal cosa, ya que siempre esperaba el apoyo de Irene, pero actualmente, al no tener nada, no necesitaba tener cuidado.

Irene maldijo por lo bajo, pero rápidamente sacó todo el dinero que tenía en su bolso y con una voz suave y cariñosa, dijo: "Esto es todo el efectivo que tengo, tómalo por ahora. Si no es suficiente, después puedes pedirme más."

Camilo le pasó un pedazo de papel mientras le decía: "Este es el número de mi cuenta, quiero que hoy me transfieras dos millones y si esta noche no veo la transferencia, sabes cuáles serán las consecuencias."

Irene estaba a punto de rechazarlo, pero después de escuchar sus últimas palabras, tragó se negativa.

Arlet, escondida en la esquina, se giró y se alejó, mientras que Irene, apretando el papel en su mano, miraba la espalda de Camilo alejándose.

¡Era demasiado!

Cuando le pidió ayuda en el pasado, nunca dejó de pagarle bien y si no fuera por ella, que siempre lo había respaldado, habría sido expulsado del Grupo Rojas hacía mucho tiempo. Ella incluso le había cubierto un desfalco.

"Sí." Arlet asintió sin rodeos.

Camilo rio y dijo: "Hiciste sufrir a mi hijo, ¿y esperas que te cuente? Sigue soñando."

Entonces él se dio la vuelta para irse, pero desde atrás, Arlet dijo: "Ella no podrá sacar a tu hijo, pero yo sí."

Camilo se detuvo por un momento, pero no se giró, luego continuó caminando y Arlet, con una mirada profunda en sus ojos, observó su figura alejándose.

¿Qué habían hecho exactamente en aquellos años y qué papel jugaba ella en todo eso?

Tenía la sensación de que en Camilo encontraría la respuesta al secreto que la había atormentado durante dos vidas.

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