La ola de frío llegó de repente, obligando a la gente a envolverse en gruesas capas de ropa. Aún así, aquellos que perseguían la belleza siempre se atrevían a desafiar el frío.
Rebeca entró al dormitorio y le dijo a Arlet: "Justo me encontré con un repartidor en la planta baja. No podía subir, por eso traje tu paquete."
Rebeca puso el paquete sobre el escritorio de Arlet, quien estaba dibujando un boceto de diseño, por lo que apenas miró el paquete y no mostró intención de abrirlo, en cambio dijo: "Gracias."
Poco después, el celular de Arlet sonó de nuevo, era una llamada del servicio de paquetería.
"¡Yo voy a buscarlo!" Exclamó Rebeca y cuando regresó, traía dos paquetes más en sus manos.
Arlet dejó de lado su dibujo y contempló los tres paquetes frente a ella, pensando que era mejor abrirlos de una vez para no ocupar tanto espacio.
Tomó un cúter de su escritorio y abrió el primer paquete, revelando una caja de regalo exquisitamente decorada que por sí sola sugería que el contenido era de gran valor.
Rebeca no se sorprendió; después de todo, la familia de Arlet tenía dinero, por lo que era normal que compraran cosas caras, pero cuando Arlet abrió la caja, Rebeca quedó totalmente asombrada, por eso no pudo evitar exclamar: "¡Ay, qué maravilla!"
Era un vestido de noche azul, con un diseño de cuello en V, era un tan azul profundo que recordaba al vasto océano, misterioso y deseable. El vestido estaba adornado a mano con un patrón ondulante de pequeños diamantes que, bajo la luz, brillaban como estrellas, resplandecientes.
Arlet también quedó impactada por aquel regalo, que era, sin duda, hermoso.
Si no se equivocaba, ese vestido debía ser una creación de Wilderness Heart.
El regalo era tan hermoso que cortaba la respiración de quien lo viera.
Mientras Rebeca admiraba los vestidos, Arlet tomó las tres tarjetas que venían dentro de las cajas, cada una estaba escrita con letra diferente.
Jesper: "No te sientas obligada, sigue tu corazón."
Alexander: "No importa lo que los demás te digan, no te lo tomes a pecho. Sus opiniones no cuentan, lo importante es que tú seas feliz."
Erik: "Arlet, te verás hermosa con esto puesto. Deseo verlo, ¿podrías cumplir este pequeño deseo mío? No tiene que ser ahora, puede ser en otra ocasión. Te esperaré."
"Arlet, ¿vas a asistir a algún baile o algo así?" Preguntó Rebeca mientras se volteaba hacia Arlet, solo para encontrarla mirando las tarjetas, perdida en sus pensamientos.

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