Pronto alguien llamó a la profesora encargada del dormitorio, quien entró a la habitación y al ver el charco en el suelo, así como a Silvia toda desaliñada, indagó: "¿Qué pasó aquí?"
Silvia le repitió a la profesora la historia que había contado antes, esta última miró hacia Arlet y le preguntó: "¿Así pasaron las cosas?"
Arlet respondió tranquilamente: "Ella está borracha y haciendo alboroto, además de andar diciendo palabrotas, solo quería que se le bajara la cruda."
"¡Estás mintiendo!" Exclamó Silvia y luego se volteó hacia Rebeca mientras decía: "Rebeca, di algo justo, ¿no es cierto que ella nos despreció y nos provocó a propósito?"
Ella enfatizó la palabra "nos", recordándoles que debían ser unidas.
La encargada miró hacia Rebeca y acto seguido todos hicieron lo mismo.
Frente a tantos ojos fijos en ella, Rebeca se sintió nerviosa, pero más que nada, dudaba entre decir la verdad o mentir para proteger a su amiga.
"Dime, ¿qué pasó realmente?" Preguntó la encargada y Rebeca titubeó, miró a Arlet y luego a Silvia, que no paraba de hacerle señas. Finalmente tomó una profunda bocanada de aire y dijo: "Silvia empezó insultando y Arlet reaccionó echándole agua."
Al oír que Rebeca no la defendió, Silvia se enfureció y apuntándole con el dedo, dijo: "¡Qué buena eres tú, Rebeca, toda una traidora! ¿Acaso le tienes miedo a Arlet y por eso no te atreves a decir la verdad?"
"¡No es cierto!" Rebeca se apresuró a negarlo.
"¡Aún lo niegas! Eres una traicionera, buscando tu propio beneficio. Me equivoqué contigo." Gritó Silvia, pero Rebeca no se quedó callada y le dijo: "Claramente estás celosa de Arlet, siempre andas hablando mal de ella a sus espaldas, deseándole lo peor."



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