Un toque de decepción brilló en el fondo de los ojos de Luz, pues pensaba que iba a presenciar un gran espectáculo, pero resultó que no vio nada.
Qué pena, no pudo ver su aspecto desastroso.
"Me alegro de que ella esté bien." Luz mostró una expresión de alivio.
Valeria no estaba de acuerdo y dijo: "Luz, ella es una ladrona que te robó tus cosas, ¿cómo puedes preocuparte por ella?"
Olga asintió: "Exactamente. A gente como ella hay que hacerle entender la diferencia entre nosotros. No debería pensar que solo por entrar a la familia Monroy ya es una verdadera dama."
"La gente que crece en esos lugares lleva un aire de pobreza y poseen un olor que se les mete hasta los huesos y luego no se puede eliminar, por eso, no deberías preocuparte. Una verdadera dama debe ser cultivada desde pequeña hasta grande para tener esa esencia. Ella ahora solo está fingiendo."
No se sabía por qué, pero al verla, no se podía detectar ningún rastro de humildad o pobreza, más bien, era muy deslumbrante entre la multitud, eso hizo que Olga y las demás se sintieran insatisfechas.
Alguien como ella debería ser pisoteada bajo los pies de los demás. El brillo que atraía la atención no debería pertenecerle.
Luz no respondió, en su lugar miró a sus amigas con una mueca de desaprobación pero sin decir nada, mucho menos reprender su comportamiento.
"Vamos."
Las cuatro estaban a punto de irse, cuando en eso, Arlet regresó y al parecer traía algo en sus manos.
Lucas estaba pensando en cómo fastidiarla a continuación, cuando vio a Arlet venir hacia él.
Raúl miró la manguera de agua en sus manos e intentó decir: "¿Qué hace con eso? No me digas que es..."
Antes de que Raúl pudiera terminar, Arlet abrió la válvula y el chorro de agua apuntó directamente hacia Lucas y su grupo, mientras los que estaban cerca comenzaron a huir.
Lucas y su gente fueron empapados completamente por el chorro de agua.
"Quítenle la manguera de agua." Ordenó Lucas.
Raúl y Jesús se lanzaron hacia ella, pero Arlet dirigió el chorro de agua hacia sus pies, haciéndolos caer estrepitosamente al suelo, boca abajo y desparramados.


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