"¡Qué divertido, hija de...!" Gritó Lucas maldiciéndola con furia, pero no pudo terminar de hablar ya que repentinamente, Arlet volvió a abrir la llave del agua, haciendo que Lucas fuera derribado hacia el suelo por el repentino chorro de agua y logrando que este se retorciera de dolor.
"¿Qué están haciendo?" Gritó Jaime y mirando fijamente a Arlet, le ordenó: "Cierra la llave del agua."
Al ver a Jaime y a la señora Hernández acercarse, Lucas rápidamente se quejó: "Director, debe hacer justicia por mí. Usted lo vio todo. Esta clase de gente de baja moral no debería estar en la ENC."
Aquella simple frase de "gente de baja moral" era suficiente para mostrar cuánto desprecio y discriminación sentía Lucas hacia aquellos de familias comunes.
Lucas, aprovechando su estatus, no había dejado de molestar a los estudiantes de familias comunes.
Jaime miró hacia Arlet y le preguntó: "¿Por qué hiciste eso?"
Arlet sacó una serpiente de su bolsillo y la lanzó sobre Lucas, haciendo que él retrocediera horrorizado.
"Esta serpiente y esa mancha de tinta en el pasillo, es la razón." La explicación de Arlet fue simple, pero clara, pues a buen entendedor con pocas palabras bastaba.
"¿Estás difamándome? ¿Tienes pruebas? No tengo ninguna enemistad contigo, ¿por qué iba a molestarte? Más bien pareces un perro loco, mordiendo a todos sin razón."
Después de decir eso, Lucas se volvió a quejar: "Director, miren a esta persona, no solo me acusa primero, sino que también inventa mentiras. No podemos permitir que alguien así se quede en la ENC. Deberíamos expulsarla inmediatamente."
Arlet no perdió su tiempo discutiendo con él, sino que se acercó a Raúl y cuando lo hizo, este retrocedió asustado y le preguntó: "¿Qué quieres hacer?"
"¿El objeto?" Indagó Arlet mientras extendía su mano.
"¿Qué... qué objeto?" Raúl se veía confundido.
"Lo que tienes en tu bolsillo."
"¿Qué tengo en mi bolsillo?" Raúl la miró como si estuviera loca.
"¿Por qué preocuparse? ¿Tiene pruebas? ¿Quién se atrevería a testificar a su favor? Capturar al ladrón con las manos en la masa no es tan fácil como ella cree." Dijo Lucas con orgullo.
"Jajaja, entonces esperemos aquí a que venga. Cuando lo haga, simplemente la acusamos de difamación." Dijo Jesús riendo.
"Ella trae esa serpiente muerta, probablemente piensa usarla como testigo."
Las risas arrogantes de los jóvenes resonaron a través de la grabadora.
Al llegar a ese punto, Arlet presionó el botón de pausa y Raúl, al ver la mirada siniestra de Lucas, tembló de miedo y dijo: "No, no es lo que imaginan."
"Si no es como lo imaginamos, ¿entonces qué es? ¡Traidor!" Gritó Jesús con ira y luego agregó: "Lo sabía, desde que tiraste la tinta, lo hiciste a propósito."
"No, no es así." No importaba cuánto lo negara Raúl, Lucas y los demás no le creyeron.

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