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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 128

—Ya, ya pasó. Solo sigue a Pablo y haz todo lo que te diga.

—Lo sé, pero ¿podrías venir a hacerme compañía?

Antes de que Felisa pudiera responder, el hombre le arrebató el celular.

Yahir habló con voz profunda hacia la otra línea.

—Señorita Castro, la señorita Valenzuela y yo tenemos algunos asuntos importantes que discutir. Con Pablo cuidándola, no tiene por qué temer por su seguridad.

Adriana se quedó mirando la pantalla tras el pitido de fin de llamada, aún con lágrimas en los ojos, completamente confundida.

¡¿Por qué Felisa estaba con un hombre?!

Mientras conducía, Pablo notó su desconcierto y aclaró las cosas: —Si usted logró escapar, fue gracias al Sr. Hernández.

—¿Ese Sr. Hernández que es el prometido de Felisa? —preguntó Adriana, saliendo de su asombro.

Pablo asintió. —La llevaré a la comisaría para que dé su declaración. Por ahora, tendrá que quedarse en un hotel hasta que los atrapen; luego podrá volver a su casa.

—¿Y si no los atrapan? ¿Me quedaré sin casa para siempre?

—Puede volver, pero nadie le garantizará su seguridad.

Adriana sentía ganas de llorar otra vez.

—Señor, lo veo muy fuerte e imponente. ¿Qué le parece si lo contrato como mi guardaespaldas?

Su plan original había sido reclutar matones para cobrar sus deudas. ¡Pero por una mala jugada del destino, presenció algo indebido y ahora era blanco de unos sicarios!

¡Qué suerte tan miserable!

—No —respondió Pablo sin titubear.

Adriana se golpeó el pecho, dispuesta a tirar la casa por la ventana. —Tengo mucho dinero.

Pablo ni siquiera la miró. —El dinero no sirve si estás muerto.

...

Apenas colgó, Yahir atrapó las muñecas de Felisa, inmovilizándolas por encima de su cabeza con un agarre dominante, pero asegurándose de no lastimar su herida.

—Sigamos.

Sin perder un segundo, bajó para besarla. Felisa giró el rostro, con la respiración entrecortada.

—¿Y ahora qué pasa? —Yahir arqueó una ceja, reprimiendo el calor en su interior, con un tono lleno de impaciencia y ronquera.

—Solo una vez.

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