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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 238

Elena rodó los ojos y lo fulminó con la mirada. —¿Son las artistas de tu propia compañía y no sabes la clase de fichitas que tienes trabajando para ti?

—Soy su jefe, no su marido. No tengo por qué andar investigando el pasado de cada una de ellas —Ignacio de repente se inclinó hacia Elena, susurrando en su oído con tono seductor—. Pero dime, ¿no le gustaría a mi querida Elenita darme una oportunidad para que la conozca más a fondo?

Elenita...

Elena se puso rígida de pies a cabeza y sintió escalofríos recorriendo su piel.

¡En ese instante, lo único que ella quería era paz y tranquilidad lejos de él!

—Felisa, Yance, tengo algo que hacer y debo irme. Sobre el anuncio oficial, mañana a primera hora haré que el Departamento de RR. PP. lo organice.

—Te acompaño.

—No es necesario, quédense platicando.

En cuanto Elena se levantó, Ignacio se puso de pie como un resorte.

—Bueno, yo también me retiro. Sobre el accidente de Luciana, mañana mandaré a mi asistente al hospital para que revise el caso.

Dicho eso, salió a paso veloz tras los talones de Elena.

Felisa los miró confundida. —¿Qué mosca les picó a esos dos?

—La verdad, no lo sé —Yahir extendió el brazo y la atrajo con firmeza hacia su pecho, bajando el rostro hasta que su aliento cálido rozó la oreja de ella—. Olvídate de ellos y mírame a mí.

Las orejas de Felisa ardieron de inmediato. Puso las manos sobre el pecho de él y lo empujó suavemente, regañándolo en voz baja. —Todavía hay gente allá afuera.

Yahir curvó los labios en una media sonrisa. —Nadie se atreverá a entrar sin mi permiso.

—¡Aun así, pórtate bien! —Felisa levantó la vista y lo miró con reproche.

—Y dime, ¿qué tal te ha parecido mi comportamiento últimamente?

El repentino cambio de tema descolocó a Felisa, pero, aun así, respondió con total sinceridad. —El comportamiento del Sr. Hernández, naturalmente, ha sido impecable.

—Recuerdo que antes de ir a Puerto Real, alguien me prometió que si me portaba bien, tendría una sorpresa extra. Llevo esperando hasta hoy y no he visto ninguna sorpresa —Yahir bajó la cabeza, tomó el pequeño lóbulo de la oreja de Felisa entre sus labios, mordiéndolo con suavidad mientras su lengua trazaba líneas húmedas sobre su piel. Su aliento caliente se estrellaba contra su cuello—. ¡Eres una mentirosilla!

Felisa se estremeció entera, mordiéndose los labios. Sus mejillas se encendieron como carbones ardientes. —Espera un poco más...

—¿Esperar hasta cuándo?

Capítulo 238 1

Capítulo 238 2

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