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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 5

Felisa esbozó una leve sonrisa, sin mostrar ninguna emoción. "¿Crees que estoy de humor para hacer bromas contigo?"

"Ya entregamos las invitaciones, la boda es la semana que viene. ¿Y vas a hacerme un drama sin sentido por algo tan insignificante?"

Alfonso tensó la mandíbula, intentando controlar su furia. Para él, la actitud de Felisa era solo una prueba de cuánto lo amaba; estaba convencido de que esto no era más que una táctica para asustarlo y obligarlo a ceder.

Después de estar juntos por tres años, ¿cómo iba ella a tener el valor de dejarlo?

Felisa se burló. "Si terminamos, podrás revolcarte con Isabella Quintana a plena luz del día. Ya no tendrás que preocuparte de que esta 'vieja' te quite el tiempo, podrás disfrutar de todas las jóvenes vibrantes que quieras."

¡Así que sí escuchó lo que dijo en el club! ¡Por eso seguía tan enojada!

"¡Eres tú la que no me deja tocarte! Pregúntale a cualquiera si es normal estar en una relación durante tres años sin tener intimidad. Felisa, soy un hombre normal, no soy de piedra."

Su mensaje era claro: la culpa era de ella por no ser una mujer "normal".

Hace tres años, estuvo a punto de ser atacada, y desde entonces desarrolló un rechazo fisiológico hacia el contacto físico con los hombres.

Les costó medio año de relación para que Felisa aceptara siquiera que Alfonso le tomara la mano, la abrazara o la besara. Pero cada vez que estaban a punto de dar el último paso, la memoria del callejón oscuro y de esas manos sucias sobre ella la paralizaba...

En secreto, llevaba años asistiendo a terapia y había logrado avances gigantescos.

Su idea original era entregarse a él por completo la noche de bodas y, al mismo tiempo, revelarle su verdadera identidad.

¡Pero ya no había necesidad de nada de eso!

Felisa lo miró con profunda decepción. "¿Entonces te fuiste con Isabella para consolarte del trauma que yo sufrí?"

Una pizca de pánico cruzó por los ojos de Alfonso, quien se apresuró a explicarse. "Ese día estaba borracho... Solo quería desahogar la frustración que sentía... No fue mi intención."

Lo que sentía por ella nunca había sido falso. Pero el tiempo lo había desgastado, sobre todo porque cada vez que el deseo lo encendía, terminaba frustrado por la barrera mental de ella.

Todo ese deseo reprimido estalló justo cuando Isabella se cruzó en su camino. Joven, vibrante, llena de vida, siempre mirándolo con devoción, e incluso seduciéndolo a propósito.

No pudo resistirse y traicionó a Felisa. Al principio sintió culpa y arrepentimiento, pero la adrenalina lo dominó, volviéndose adicto y siendo incapaz de detenerse.

Capítulo 5 1

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