Entrar Via

ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 9

Al salir del hotel, Alfonso recibió una llamada de Isabella.

"Alfonso, hay un gran problema. Me enteré de que Felisa está buscando a alguien para vender todas sus acciones de Vento Corp."

"¿De qué demonios estás hablando?" La voz de Alfonso se volvió gélida.

"Es en serio. Ya hablé con los intermediarios para decirles que tú y Felisa solo tuvieron una pequeña pelea y que todo es un malentendido... pero si ella insiste en vender, seguramente alguien las comprará."

La empresa acababa de salir a bolsa y estaba en su mejor momento en San Cristóbal; mucha gente envidiaba a Vento Corp y esperaba una oportunidad para intervenir.

Con el rostro oscurecido por la ira, Alfonso regresó al hotel dispuesto a exigir respuestas.

"Felisa, no tienes ningún derecho a vender las acciones de Vento."

"¡Sal, tenemos que hablar!"

Felisa, que apenas había empezado a respirar con tranquilidad, escuchó los golpes en la puerta y la voz de aquel hombre intentando contener su rabia. Naturalmente, no iba a ser tan tonta como para abrirle.

Desde el segundo en que descubrió su infidelidad, sus mentiras y su traición, la relación había muerto para siempre.

No tenían absolutamente nada que hablar.

Llamó a la recepción del hotel.

"Buenas noches. Necesito que envíen seguridad a mi habitación de inmediato para sacar a un hombre que me está acosando. Si no lo hacen, empezaré a cuestionar seriamente los estándares de seguridad de su hotel."

Pronto escuchó cómo Alfonso discutía con los guardias mientras se lo llevaban a la fuerza.

Su teléfono sonó; era un número desconocido.

Apenas contestó, escuchó la voz de Alfonso, cargada de ira.

"Felisa, nadie se atreverá a comprar esas acciones sin mi permiso."

El éxito ininterrumpido de los últimos años lo había convertido en un hombre arrogante y prepotente.

Al escuchar su absurda confianza, Felisa sonrió con ironía.

"Alfonso, espero que te dure mucho esa confianza."

No tenía ganas de seguir perdiendo el tiempo discutiendo. Colgó y bloqueó ese número también.

Felisa ingresó a la aplicación de su banco, cambió todas las contraseñas de sus tarjetas y realizó una llamada.

Tras terminar la llamada, tocaron a su puerta.

Yahir se levantó para abrir.

Al ver a la mujer al otro lado del pasillo, levantó una ceja y entrecerró sus profundos ojos. "¿Se te ofrece algo?"

Ella se había cambiado de ropa. Llevaba un vestido camisero de seda beige adornado con delicados botones de perla. La caída de la tela le daba una apariencia suave y elegante, resaltando la dulzura y serenidad de sus facciones.

"Quería agradecerte nuevamente por lo que hiciste por mí. Si no tienes inconveniente, ¿me concederías el honor de invitarte a cenar?"

A ella no le gustaba deber favores.

Yahir metió una mano en el bolsillo de su pantalón de vestir, con su figura imponente y actitud relajada.

"Señorita Valenzuela, ¿es usted así de lanzada con todo el mundo?"

"Claro que no. Solo con quienes lo merecen."

Ella no era de las que invitaban a cualquiera; simplemente quería mostrar su genuino agradecimiento.

Esa respuesta pareció agradarle enormemente. Yahir aceptó la invitación.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA