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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 10

En el restaurante del hotel.

Felisa le entregó el menú para que él eligiera.

"Las damas primero."

Resultó ser bastante caballeroso.

Ella pidió un par de platillos ligeros, y Yahir agregó algunas de las especialidades de la casa.

Fue en ese momento cuando ella se dio cuenta de un detalle y lo miró con sospecha.

"¿El señor Hernández me conoce?"

Si no, ¿cómo sabía que se apellidaba Valenzuela?

Estaba segura de no haberle mencionado su apellido.

Yahir evadió la pregunta de forma astuta, con una ligera sonrisa en los labios. "Ahora nos conocemos, ¿no es así?"

Ella decidió no darle más vueltas al asunto. Al fin y al cabo, era solo un encuentro casual. Cuando ella dejara San Cristóbal, probablemente no volverían a verse nunca más.

"Gracias de nuevo por lo de hoy. Lavaré tu saco esta noche y te lo devolveré mañana."

Yahir simplemente sonrió sin decir nada.

En un auto aparcado junto a la acera, Alfonso aún no se había ido.

Al terminar una llamada, levantó la vista y, a través de los enormes ventanales del restaurante, vio a una pareja. El hombre era el entrometido que se le había cruzado antes, y la mujer era Felisa.

Bajo la cálida iluminación, ambos lucían espectaculares. Charlaban y reían, proyectando una química innegable.

El rostro de Alfonso se congeló al instante. Sus ojos oscuros se nublaron con un ataque de celos del que ni siquiera era consciente.

¿Cómo demonios conocía Felisa a ese tipo?

¿Acaso había estado viéndose con él a sus espaldas?

¿Y el hecho de que estuvieran en el mismo hotel tampoco era una coincidencia?

¡Estaba usando su dinero para cenar con otro hombre!

¡Qué cinismo el tuyo, Felisa!

Yahir, con sus afilados instintos, sintió la mirada penetrante. Sus oscuros y astutos ojos se desviaron hacia la ventana y se cruzaron directamente con la furiosa mirada de Alfonso, que echaba chispas desde el asiento del conductor.

Alzó una ceja ligeramente y apartó la vista con total desinterés.

"No te muevas."

Felisa se detuvo a mitad de un bocado y lo miró.

"¿Pasa algo?"

Yahir se inclinó sobre la mesa, extendió la mano y le frotó suavemente la comisura de los labios con el pulgar.

No era más que un payaso engreído.

"¿Recién terminaron?"

"Sí."

No le gustaba hablar de su vida amorosa con desconocidos. Además, había sido una relación en la que ella había estado completamente ciega.

Le daba vergüenza solo recordarlo.

"Da la impresión de que siente algo muy fuerte por ti. No parece dispuesto a rendirse tan fácil."

Felisa dejó escapar una risita burlona.

Sí, algo fuerte.

Tan "fuerte" que llevaba tiempo siéndole infiel sin que ella se diera cuenta. Si no fuera porque Isabella no pudo aguantar más y le envió aquel mensaje para revelar su escondite, tal vez seguiría viviendo en una mentira.

Creía haber encontrado el amor verdadero, pero terminó siendo el hazmerreír de todos.

Obviamente, ella no era tan ilusa como para creer que Alfonso se había quedado porque la amaba o quería recuperarla. Estaba segura de que lo hacía porque sabía que iba a vender la mitad de Vento Corp, lo cual destrozaría su patrimonio, y quería detenerla a toda costa.

Alfonso jamás imaginó que Felisa lo ignoraría por completo para seguir cenando con otro hombre como si nada. Esa sensación de perder el control lo volvía loco de rabia.

Justo cuando estaba a punto de bajarse para enfrentarla, su teléfono sonó.

"Alfonso, estoy embarazada."

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