Capítulo 261 -¡Por supuesto! -Althea le besó toda la cara; el niño chilló de risa y se retorció entre sus brazos, aunque se negaba a soltarlo tan fácilmente.
La rabia y la frustración que había sentido el día anterior se disiparon, sin dejar rastro. Por mucho que la familia Callister intentara meterse en la vida de Josh, lo único que importaba era impedir que Daven cruzara la línea. Él se lo había prometido: lo de ayer no volvería a pasar sin su consentimiento.
Y, por extraño que pareciera, Daven le había hecho caso. ¿Desde cuándo hacía eso? ¿Le había dado tanto miedo cuando ella le dejó claro que tenía prohibido ver a Josh? Bueno... al menos la amenaza había funcionado.
-Está bien, esta vez puedes ir. Pero apúrate en volver y quédate con Beni.
-¡Sí, mami! -Josh le dio un beso dulce en la mejilla-. Vamos, tío Beni. ¡Es hora de la merienda!
-Sí, señorito -respondió Beni con una sonrisa.
Cuando Josh salió por la puerta, Althea se acomodó de nuevo en el sofá y encendió la televisión, dejando que la transmisión sonara de fondo. Las noticias del juicio final del divorcio de Daven y Vanessa llenaron la pantalla.
Soltó un bufido suave.
-¿Y de qué me sirve a mí ver esto?
***
-No me aguanto las ganas de comerlo, tío Beni.
-Paciencia, señorito -fue todo lo que Beni pudo decir. Desde que salieron de la habitación del hotel -por el pasillo, bajando en el ascensor y hasta la calle-, Josh no había parado de tararear de emoción.
Era como si comprar un hot dog y un helado esa tarde fuera el único deseo que tenía que cumplir.
Curiosamente, no estaba tan alegre el día anterior cuando pasó tiempo con su padre biológico.
-¡Ah! Tengo que comprarle uno a papi también.
Seguro que le gusta. Papi debe estar cansado de tanto trabajar. ¿Tú qué piensas, tío Beni?
-Me parece que no es mala idea.
Beni caminaba a paso firme junto a Josh, sosteniéndole con fuerza la manita mientras el niño avanzaba dando saltitos. La calle frente al hotel estaba muy concurrida esa tarde, y el puesto de comida del otro lado era tan popular que la fila se desbordaba sobre la acera.
-Es mejor que esperes aquí. Yo hago la fila por ti.
Josh hizo un puchero.
-Claro que no. Yo soy el que lo quiere, así que yo tengo que esforzarme por conseguirlo. Eso me lo enseñó la tía Lydia.
Beni solo sonrió. No tenía idea de quién hablaba Josh.
-Ay, vamos. Te va a gustar si lo pruebas. Mami siempre dice: "no digas que no antes de probar".
Beni lo miró un momento y suspiró bajo.
-Hablas mucho para ser tan pequeño.
Josh se rio, una risa clara y sonora que arrancó algunas sonrisas de los demás en la fila.
-No estoy peleando. Solo quiero que pruebes lo que voy a comer hoy.
Beni guardó silencio, con los ojos fijos al frente, en la fila que avanzaba lentamente. Pero el mínimo movimiento de sus labios delató una sonrisa contenida.
-Está bien. Solo uno.
-¡Siiii! -Josh chocó su palmita contra la mano mucho más grande de Beni y luego saltó, con los ojos clavados en la vitrina llena de hot dogs humeantes, montones de aderezos y recipientes de helado de colores.
La gente de alrededor había empezado a fijarse en Beni. Su figura alta e imponente, los hombros anchos y los rasgos duros, sin sonrisa, lo hacían parecer más un soldado que el guardaespaldas de un niñito parlanchín. Los murmullos recorrieron a la multitud, pero Beni ni se inmutó. Su única preocupación era mantener a Josh a salvo, siempre al alcance de la mano.
Por fin les tocó. Josh pidió con entusiasmo tres hot dogs con todos los aderezos y luego señaló sus helados favoritos.
-Uno de fresa, uno de chocolate y otro para ti, tío Beni. Apúrate, escoge uno.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...