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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 594

Eli se secó la cara de prisa antes de responder.

—Adelante.

Gia entró con un termo de agua caliente. En cuanto vio la cara de Eli, supo que la niña había vuelto a llorar. Aun así, no pareció sorprenderse.

—¿Cómo se siente? —preguntó con dulzura. Dejó el termo sobre la mesa y añadió en voz baja—: No pasa nada por llorar, señorita.

Eli agachó la cabeza enseguida.

—No estaba...

Gia sonrió apenas.

—No tiene por qué avergonzarse. Yo también lloro cuando estoy triste.

Eli no respondió. Se quedó mirando el tazón de sopa frente a ella.

—Le traje té caliente —dijo Gia al cabo de un momento—. ¿Quiere probarlo?

Eli dudó unos segundos y por fin asintió. Gia sirvió el té de limón en una taza de porcelana, despacio, para que Eli pudiera tomarlo con calma.

—Aquí tiene —dijo Gia.

—Gracias, Gia. —Eli miró la taza. Desprendía un aroma suave y de la superficie subían hilos de vapor; Gia acababa de prepararlo.

Gia se quedó un momento de pie junto a la mesa antes de volver a hablar.

—No sé qué está atravesando, señorita —dijo con cautela—, pero parece... algo muy difícil.

Eli giró despacio la taza entre las manos; aún tenía la cabeza hecha un lío. Gia continuó con calma.

—La gente de esta casa es muy buena. Llevo casi cuatro años trabajando aquí y en todo ese tiempo me han tratado bien. Que yo sepa, nunca han tratado mal a nadie.

Eli permaneció en silencio.

—Por eso —siguió Gia—, jamás se me ha ocurrido hacer nada malo en esta casa. No me atrevería.

Las palabras eran sencillas, pero Eli entendió el mensaje sin lugar a dudas. Gia sonrió con dulzura.

—La señora Althea está muy preocupada por usted, señorita. Nos pidió que estuviéramos pendientes de usted. Si le da fiebre o se despierta asustada, tenemos que avisarle enseguida.

Eli bajó la mirada otra vez.

Sintió una calidez desconocida. Miró la taza que tenía en las manos y bebió un sorbo despacio. El dulzor se mezcló con el ligero toque cítrico del limón y la reconfortó más de lo que esperaba.

Quizá fue por la sopa que Althea le había preparado. O por la nota, que ya se sabía de memoria. O por el consuelo callado de Gia.

Pero algo empezó a cambiar en ella. Poco a poco, fue tomando una decisión. No tenía adónde ir. La única persona en la que confiaba le había mentido durante años.

Capítulo 594 1

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