Capítulo 266 -Yo también lo quiero, Felicia.
El silencio cayó de nuevo, espeso y pesado, hasta que el zumbido bajo del teléfono de Daven lo rompió. Tomó el aparato y se le agravó el rostro ante la avalancha de mensajes que iluminaban la pantalla, todos de su equipo legal.
-Parece que ganaste tu caso de divorcio, ¿no? - Felicia se inclinó un poco, con la mirada fija en el aparato que él tenía en la mano.
En efecto, los titulares lo confirmaban: el fallo del tribunal había finalizado el divorcio entre Daven y Vanessa.
El público llevaba tiempo esperando ese veredicto, aunque el resultado no sorprendió a nadie. El tribunal le dio la razón a Daven. No le hizo falta mucha simpatía pública, solo la verdad. Una vez que las pruebas de lo que realmente había ocurrido en su matrimonio quedaron expuestas, el apoyo se volcó hacia él. Vanessa, en cambio, intentó convertir las audiencias en un circo, montando teatro barato para llamar la atención.
-Esa mujer es realmente patética -comentó Felicia con frialdad-. Mira lo que pasa cuando actúa nada más por orgullo y emoción. -Soltó una risa breve y satisfecha-. Y ni me hagas hablar de sus exigencias ridículas. Aunque, pensándolo bien... tal vez era lógico que lo intentara. ¿Cuántos contratos no se cancelaron por sus escándalos y su comportamiento imprudente?
-No me importa -respondió Daven, encogiéndose de hombros con desprecio-. Nada de eso me importa. Tampoco le voy a dar una compensación excesiva, eso me costaría más de lo que debería. ¿Sabes qué es lo que más me importa?
Felicia entrecerró la mirada hacia él.
-¿La difamación?
-Eso es fácil de limpiar -dijo Daven con tranquila seguridad-. Pero mi relación con Josh... eso es lo que ella más dañó. De no ser por el drama de Vanessa, habría tenido al menos un poco de libertad para verlo.
-Tienes razón. -Felicia chasqueó los dedos, con la cara torcida por una rabia contenida-. Déjame a mami y a Karina, yo me encargo de ellas. Lo que tú tienes que hacer es arreglar las cosas con Althea.
Yo también ruego por la felicidad de Althea, ya que mi sobrino va a vivir con su padrastro. Solo espero que el hombre con el que Althea se case sea decente.
Daven estaba a punto de responder cuando la puerta de la oficina se abrió de pronto. Arven entró apurado, pero no como las irrupciones sin avisar que solía hacer. Esta vez parecía abatido.
Tenía la cara pálida, sin color, y los labios le temblaban.
-S-señor Daven... -le tembló la voz.
-¿Qué te pasa? -preguntó Daven, inquieto.
-Es el señorito... -A Arven se le quebró la compostura.
-¿Josh? -A Daven se le aceleró el corazón, atravesado por el miedo-. ¿Qué pasa con Josh?
Arven tragó con fuerza y le falló la voz.
-El señorito... tuvo un accidente. Enfrente del hotel donde se hospedaban. Su estado es...
crítico.
****
-¿Qué clase de truco estás haciendo esta vez, Vanessa?



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