Capítulo 273 Cale se rio brevemente, con un tono sombrío.
-Ah, así que el señor Callister está con usted.
Esté tranquilo; no es el único. Yo seré mucho menos indulgente si Harold cree que puede salirse con la suya.
El silencio volvió a instalarse hasta que, al fin, Daven lo rompió. Hablaba con calma, pero su tono pesaba como acero.
-Cale, si Harold realmente está detrás de todo esto, no me importa cómo lo hagas. Encuéntralo. Y esta vez, no dejes que se te escape.
Por un momento, Cale no dijo nada. Luego habló:
-Por supuesto, señor Callister.
-Cale -Chase volvió a hablar, con la voz más baja y emocionada-. Eres mi hermano y confío en ti. Si Harold en serio le puso una mano encima a Josh, me aseguraré de que pague... pero nunca te lo voy a perdonar si dejas que se te escape otra vez.
Un silencio pesado se extendió por la línea antes de que Cale respondiera, con las palabras llenas de determinación.
-Entiendo. Voy a encontrar a Harold. Y cuando termine... todos sabrán la verdad de lo que hizo.
La Ilamada se cortó. Chase se quedó mirando el teléfono un buen rato antes de suspirar, lento y cansado.
Daven se inclinó hacia adelante.
-¿Podemos confiar en él?
Chase hizo una pausa y respondió con un dejo amargo.
-Eso no es algo que tengas que cuestionar, Daven. Después de todo, sus hombres han estado siguiendo los movimientos de Harold hasta ahora.
-Pero Harold igual se te escapó, ¿no? -respondió Daven, sin querer ceder.
-Es mejor que no convirtamos esto en una discusión, señor -intervino Arven, al percibir el repentino aumento de tensión entre los dos hombres-. Estoy seguro de que el señor Cale ha hecho todo lo que estuvo en su poder. Si acaso, él conoce los patrones de Harold mejor que nadie.
-Tienes razón. -Daven obligó a su voz a sonar firme-. Llama a Thomas. Más allá de hacerle pagar por lo que hizo, no podemos permitir que Harold se libre de los cargos legales que pesan sobre él.
-Sí, señor Daven-respondió Arven con prontitud.
-Yo ya preparé una montaña de documentos para presentar cargos contra él, Daven -agregó Chase -. Tu equipo legal y el mío deberian intercambiar información. Esta vez, Harold no se va a escabullir tan fácil entre las grietas de la ley.
Una sonrisa apenas perceptible asomó en Daven.
-Sí. Vamos a asegurarnos de que Harold no pueda comprar su salida de esta.
La tensión entre ambos comenzó a aflojarse, quizás porque en el centro de todo estaba Josh.
-¿Alguna novedad de los médicos de Josh? - preguntó Daven, volviéndose hacia Arven.
-Nada todavía, señor Daven. Pero deberíamos esperar allá. Por si surge algo urgente. También me preocupa que la señorita Althea esté cada vez más ansiosa.
-Tu asistente tiene razón -cortó Chase, tomando el saco que tenía echado sobre el respaldo del sofá-. Te mantendré al tanto del estado de Josh si hay alguna novedad.
-No. -Daven se puso de pie también, con la voz firme, inflexible-. Necesito saber qué le está pasando a Josh, también. No importa qué pase...
Felicia tragó saliva, con los nervios titilándole en la garganta, y luego logró esbozar una breve sonrisa.
-Está bien. Sé que estas cosas llevan tiempo.
Hasta ahora, Daven todavía no le dijo a Josh quién es, ¿o sí?
Althea guardó silencio.
-Como te dije, voy a esperar tu permiso. No importa cuánto tarde. Sé que el perdón no llega fácil. Pero no voy a dejar de pedirlo.
Althea apartó la mirada y la regresó a las puertas que seguían cerradas. Inhaló casi temblando. Sus pensamientos, que pretendía mantener fijos solo en Josh, se le enredaban ahora con las palabras de Felicia, le gustara o no.
-Mejor concentrarme en Josh -se dijo a sí misma -. Lo demás puede esperar.
Las puertas de Emergencias se abrieron con un chirrido de bisagras metálicas, atrayendo todas las miradas del corredor. Un médico con bata blanca salió, con la expresión grave. Una mascarilla le cubría media cara, pero los ojos cargaban el peso de la urgencia. Un estetoscopio le colgaba del cuello y una tablilla apretada en la mano.
Althea se levantó de un salto.
-¡Doctor! Por favor... ¿cómo está mi hijo? ¿Cómo está Josh? —La voz le tembló y las lágrimas ya le corrían por las mejillas.
El médico tomó aire antes de responder.
-Conseguimos detener la hemorragia, pero su condición sigue siendo extremadamente crítica.
Joshua perdió una cantidad considerable de sangre. -Bajó un poco la mirada, con un tono firme pero cargado de compasión-. Necesitamos un donante de sangre de inmediato.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...