Riana y Nathan se miraron. Lo más difícil era contarle quién era Eli en realidad y cómo había terminado bajo el cuidado de Selena. No podían seguir evitándolo. Eli tenía que saberlo.
—¿Abuelita? —insistió Eli, sin apartar la vista de Riana—. ¿Hay algo más que no sé? ¿Algo que todavía no me han dicho?
Riana tragó saliva. Dudó al ver a la niña llorando y temblando, con la confianza hecha pedazos. Después de todo lo que Eli acababa de soportar, revelarle otra verdad le parecía casi cruel.
—¿No me lo quieren decir? —preguntó Eli con la voz quebrada.
Riana volvió a entrelazar las manos.
—No es que no queramos decírtelo, querida. Es que...
—Está bien, abuelita. —Eli esbozó una sonrisa débil y amarga—. Quiero saber todo. No ocultes nada. Quiero saber la verdad sobre mí... lo que sea que sepan. Mi madre me mintió tantas veces... Creo que puedo confiar en lo que me digas.
Nathan carraspeó.
—Tienes razón. Hay más cosas que deberías saber. Solo nos preguntábamos si este era el momento adecuado para decírtelo o...
—No pasa nada, abuelito —interrumpió Eli—. Quiero escucharlo. Por más dura que sea la verdad... la aceptaré.
Riana y Nathan se miraron otra vez. Esta vez fue Nathan quien habló.
—También investigamos tu pasado. Y... no coincide con lo que has creído todo este tiempo.
Eli se secó las lágrimas con brusquedad.
—¿Qué quieres decir?
—Te encontraron en un orfanato —dijo Riana despacio—. Estabas allí desde que eras bebé, después de que un incendio destruyó la casa de tus padres biológicos.
Eli levantó la cabeza. Miró a Riana, atónita, sin poder creerlo.
—¿Mis padres... biológicos? —Se le quebró la voz.
Nathan asintió.
—Un matrimonio murió en ese incendio. A la bebé, es decir, a ti, la rescató una vecina, y después te llevaron a un refugio.
Eli miró de uno a otro, como si la habitación entera se inclinara a su alrededor.
—No —susurró, apenas audible—. Mamá dijo... que nací en el mejor hospital. Dijo que ella misma me había dado a luz. Que fue difícil, pero que estaba agradecida de que yo hubiera nacido.
Riana contuvo la respiración antes de responder.
—Eso no es verdad, Eli.
Riana la abrazó sin dudarlo, esta vez con más fuerza.
—Sé que nunca quisiste nada de esto —dijo con firmeza, en un tono tranquilo y cariñoso—. Esa mentira la construyeron los adultos. Tú solo eras una niña que confiaba en su madre.
Eli sollozó contra el hombro de Riana, con el cuerpecito tembloroso, desbordada por todo aquello.
—¿Entonces no soy nadie? —preguntó con la voz quebrada por la desesperación.
—Eres Eli. Con eso basta —respondió Nathan, inquebrantable.
Eli negó y lloró con más fuerza.
—Es que... Dios. ¿En qué estaba pensando? ¿Cómo pudo mentirme así? Y sin darme cuenta... yo también les mentí a todos.
—No nos mentiste —la corrigió con dulzura, acariciándole el cabello—. Desde el principio te vimos como una niña educada que hacía todo lo posible por encajar.
—Hoy no perdiste tu identidad. Estás descubriendo quién eres de verdad —añadió Nathan.
Eli volvió a bajar la mirada hacia los informes de ADN, aunque las lágrimas le desdibujaban las palabras.
—No pienses nunca que estás sola —continuó Riana—. Nos tienes a nosotros. Ahora somos tu familia.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...