—Sí. Ya le pedí a Richard que fortalezca su situación legal y la desligue administrativamente de Selena. Es un poco complicado, porque Eli todavía es menor de edad.
—Lo más importante —añadió Althea en voz baja— es que Eli siga bajo nuestro cuidado.
—Tienes razón. —Daven le dio un beso suave en la sien—. Ya hablamos de la escuela de Eli, ¿no?
—Sí. —Althea recordó la conversación de unos días atrás, cuando Daven habló por primera vez de buscarle una nueva escuela a Eli.
—Esa escuela sigue siendo la mejor opción —dijo Daven.
Althea lo miró con atención.
—¿Lo revisaste todo?
—Por supuesto. —Su tono era tranquilo, pero firme—. El ambiente es adecuado. La seguridad es estricta. Podrá concentrarse en sus estudios sin llamar demasiado la atención. Además... Selena no conoce esa escuela.
Hizo una breve pausa.
—No como en Saint Loisse. Selena sabía que Eli estudiaba ahí. Quién sabe qué podría intentar.
Althea respiró hondo.
Ya le había dicho a Eli que no tenía por qué sentirse una carga por quedarse en la residencia Miller. Tal vez una nueva rutina la ayudaría a sentir que su vida volvía a tener rumbo.
—¿Crees que estará lista para todo esto? —preguntó Althea en voz baja.
—Todavía no —respondió Daven con sinceridad.
Althea sonrió apenas al escucharlo.
—Pero creo que lo intentará —continuó—. ¿No viste lo decidida que estaba cuando habló de una escuela nueva que de verdad la ayudara a desarrollar sus talentos?
Althea guardó silencio unos segundos.
—Tienes razón.
Daven se enderezó un poco.
—Bueno... ¿qué se le antoja desayunar a mi esposa esta mañana? Llamaré al servicio a la habitación.
Se acercó a la mesita junto a la cama.
—No quiero que te saltes el desayuno. Vamos a comer aquí, en la habitación. ¿Te molesta?
Althea negó con una sonrisa.
—Para nada. Comeré lo que elijas. No creo que vaya a ponerme quisquillosa con la comida durante este embarazo.
Daven se rio. Mientras su esposo llamaba al servicio a la habitación, Althea se quedó pensando en varias cosas. Una idea, en particular, empezó a tomar forma.
—Daven —lo llamó cuando vio que ya había hecho el pedido.
—¿Sí, mi amor? —Daven volvió a mirarla.
—Quiero llevar a Eli a ver esa escuela.
—¿Hoy? —preguntó Daven, sorprendido por la sugerencia de Althea.
—Sí.
—En ese caso, te preparo la ropa. Ve a darte una ducha —dijo Althea y le dio un empujoncito en el hombro.
—¿Yo? ¿Bañarme solo? —Daven hizo un puchero—. ¿No puedes acompañarme?
Althea puso los ojos en blanco.
—Si me baño contigo, vamos a tardar tres horas, Daven. El desayuno se va a enfriar y seguro Arven ya te habrá llamado diez veces.
Daven se rio, tomó su celular y se lo mostró. La pantalla estaba apagada.
—Se quedó sin batería. Arven no tiene forma de llamarme.
Althea miró lo que Daven le mostraba, incrédula, y luego soltó una carcajada.
—¡Eres increíble!
—Increíble es Arven —respondió Daven con una sonrisa amplia—. Siempre me molesta con reuniones interminables. Yo también quiero disfrutar un rato con mi esposa.
—¿Me acompañas a ducharme?
Althea no podía parar de reír, pero tampoco pudo negarse.
—Solo dile al personal del servicio a la habitación que, apenas traigan el desayuno, se vayan enseguida y no nos molesten.
—¡Por supuesto!

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...