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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 662

—Eso no nos importa —respondió con desenfado, sin emoción alguna—. El señor Falcon quiere verte.

Aquello no sonaba a una petición. Era una orden, una de esas que se dan por obedecidas. Naomi negó enseguida.

—Ya les dije que iré más tarde. —Puso un leve énfasis en el “más tarde”, como si fuera el último límite al que podía aferrarse.

Pero el hombre no se movió. Tampoco cambió de expresión.

—No —respondió el hombre sin más.

Fue una sola palabra, firme y definitiva.

—Ahora.

El ambiente se volvió opresivo, como si la amenaza la cercara por todos lados. Naomi tragó saliva; de pronto tenía la garganta seca. Retrocedió medio paso, apenas lo suficiente para delatar que se sentía acorralada.

—¿Ahora te pones respondona? —continuó el hombre bajando un poco la voz; sonaba más amenazante por su calma.

Naomi no respondió enseguida. Recorrió el lugar con la mirada en busca de una excusa, de una salida... o tal vez del valor que empezaba a abandonarla.

A unos pasos, Lydia seguía inmóvil. No intervino. Por el momento.

Pero no se le escapaba nada, ni un movimiento sutil, ni un cambio de expresión, ni la forma deliberada en que aquellos hombres reducían el espacio. Se plantaban demasiado cerca de Naomi y la cercaban sin tocarla; sus cuerpos formaban un círculo invisible a su alrededor.

Era una maniobra para intimidarla. Naomi había quedado encerrada entre ellos.

Uno de los hombres dio un paso al frente, sin prisa ni agresividad, pero avanzó lo suficiente para borrar el poco espacio que quedaba entre ellos.

—No tienes opción.

A unos pasos, Lydia contuvo la indignación. Dudó un instante.

Aquello no era asunto suyo. Lo sabía de sobra. Podía dar media vuelta, irse y no involucrarse. Hasta podía imaginarse la reacción de Cale si la viera ahí parada. La apartaría sin pensarlo dos veces y sin dejar lugar a discusiones.

Pero Lydia volvió a mirar a Naomi. La chica estaba sola, rodeada de hombres que a todas luces no le daban ninguna opción. Nadie intervenía. Nadie se atrevía siquiera a acercarse. Verla tan indefensa fue suficiente para que Lydia se decidiera.

Lydia exhaló despacio y dio un paso al frente.

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