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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 690

Cale entendió exactamente lo que su esposa quería, pero solo dejó escapar un largo suspiro y sacudió la cabeza. No pensaba contarle la verdad a Naomi. Consideraba que aún no era el momento adecuado.

Luego la miró unos segundos.

—Sí conocí a tu padre.

—Eso no es una respuesta —respondió Naomi.

—Es la respuesta que necesitas esta noche.

Naomi se rio amargamente.

—No. Es la respuesta más conveniente para usted, así que no haré más preguntas. —Dio un paso al frente—. Por favor, señor Miller. Solo dígame esto. ¿Dónde está enterrada mi familia?

—Lo sabrás cuando llegue el momento. Por ahora deberías dormir. Es tarde.

Naomi apretó los puños.

—Siempre habla como si tuviera derecho a decidir por los demás.

—No se trata de derechos.

—¿Entonces de qué se trata?

—Protección —respondió Cale con calma.

—Yo nunca pedí que me protegieran.

—Y tampoco te das cuenta de quiénes te están cazando.

La habitación quedó en silencio. Lydia miró a Cale y después a Naomi, antes de fijarse en la fotografía que la muchacha aún apretaba entre las manos.

—¿De verdad la está cazando alguien? —preguntó Lydia, preocupada—. ¿Te refieres a... Don Falcon?

—Es más grave que eso, mi amor.

Naomi lo miró fijamente, atónita al comprender que Cale sabía quiénes la perseguían.

—¿Qué quiere decir, señor Miller?

—Vincent, lleva a Naomi de vuelta a su habitación —dijo Cale, sin hacer caso alguno de su pregunta. La orden dejó claro que no pensaba prolongar la discusión.

Naomi sostuvo la mirada de Cale.

—Bien. Entonces responda una cosa más. ¿Por qué me prohíbe visitar la tumba de mi familia?

Esta vez, la mirada de Cale se volvió más fría.

—No —respondió Naomi con brusquedad—. Estoy cansada de que me traten como si fuera una niña. Me trajo a otro país, hizo que otros me vigilaran, guardó aquí la foto de mi familia y ahora se niega a explicarme nada. ¿Soy una prisionera en esta casa?

—No seas dramática —dijo Cale.

—¿Dramática? —Por fin, las lágrimas le rodaron por las mejillas—. Ni siquiera sé dónde están enterrados mis padres.

La tensión en la habitación aumentó todavía más y quedó claro que aquello no terminaría bien.

Cale no esperaba que Naomi fuera tan terca. ¿Cómo había podido olvidar su carácter? Naomi era descendiente directa de la familia Devereux. Por supuesto que tendría una voluntad de hierro.

Lydia cerró los ojos un momento mientras Vincent apartaba la mirada. Naomi se secó las mejillas con brusquedad, decidida a no mostrar fragilidad.

—Si ninguno va a hablar, entonces iré yo misma.

Dejó el retrato enmarcado sobre la mesa con manos temblorosas, luego miró a Cale con desafío y dolor.

—Encontraré sus tumbas por mi cuenta.

Cale le sostuvo la mirada. Su expresión seguía serena, demasiado para un hombre que acababa de enfrentarse a amenazas y lágrimas.

—Adelante, inténtalo, señorita Devereux —respondió Cale con tono inexpresivo, sin apartar la mirada.

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