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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 794

Poco después, Althea sacó el celular.

—Necesito hacer una lista de las cosas que tenemos que llevar.

—¿Ya vas a empezar? —preguntó Chris.

—Somos muchos —respondió Althea mientras organizaba lo que debían comprar. Empezó a hacer la lista y murmuró para sí.

Carne. Verduras. Los utensilios para el asado que debían sacar del almacén. Las tiendas de campaña que necesitarían. Ropa de cama. Los juguetes de Chase. Y otros artículos que alargaban cada vez más la lista.

—Mañana iré contigo —dijo Daven.

—Por supuesto que tienes que venir. —Althea sonrió—. Me ayudarás a cargar las compras. En cuanto a lo demás, les asignaré las tareas.

—Eso suena aterrador —murmuró Chris al oído de Josh—. Tenemos que encontrar alguna forma de librarnos de tanto trabajo, Josh.

Josh lo miró de frente.

—Pero, tío Chris, ¿no eres tú el que sabe dónde están guardadas casi todas las provisiones del almacén?

—Ya le dije a Tedy dónde está todo, así que podemos pedirle que saque las cosas. —Chris sonrió—. Así tendremos mucho tiempo para volver a practicar básquetbol.

Josh se rio.

—Sí, estoy de acuerdo.

Ambos chocaron las palmas.

—Con eso solo consiguen que me den ganas de asignarles más tareas.

—¡No! —respondieron Josh y Chris al unísono.

Todos volvieron a estallar en carcajadas. Mientras tanto, Chase, que jugaba entretenido con una cuchara de plástico, empezó a bostezar. Althea se volvió hacia Lydia.

—Lydia.

Lydia se puso alerta.

—¿Qué?

—Mañana cuida a Chase un rato, por favor.

—¿Qué?

—Tenemos que ir al supermercado.

Lydia parpadeó incrédula y se señaló.

—¿Yo?

—Claro.

—Espera.

Althea contuvo una sonrisa.

—Es una buena oportunidad para aprender.

—¿Qué se supone que debo aprender?

—A cuidar a un niño pequeño.

Lydia la miró incrédula.

—Son terribles.

—Seguro podrás hacerlo —dijo Daven.

En ese momento, Chase, sentado en la silla alta para bebé, estiró los brazos hacia ella.

—Da... da... da...

El pequeño se inclinó hacia Lydia, como si quisiera pasar a sus brazos.

—Creo que te llama, Lydia —dijo Daven entre risas—. Vamos, mejor acepta la nueva tarea de Althea. Cale te ayudará. Los dos cuidarán muy bien de Chase.

Lydia hizo un gesto de fastidio, aunque en realidad no le molestaba.

No, para nada.

De hecho, la idea de pasar tiempo con Chase la hacía muy feliz. Además, podría estar con Josh y Grace. Hacía mucho que no estaban todos juntos.

Chase volvió a extender los brazos. Lydia lo cargó, encantada.

—Está bien. Vayan de compras. No olviden nada, en especial los bocadillos y los refrescos.

Besó varias veces las mejillas de Chase. El pequeño, molesto, infló las mejillas.

Adorable.

Desde su asiento, Naomi observaba en silencio todo lo que ocurría en el comedor. Por alguna razón, aquella escena la reconfortó. En esa casa siempre había cariño y cercanía.

Siempre era un lugar animado y lleno de risas. Y no la trataban como una invitada, sino como parte de la familia.

—Mañana no busques a tu mamá, Chase. Te va a dejar conmigo, así que... si te portas mal, te llenaré de besos.

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