La cena de aquella noche estuvo mucho más animada que de costumbre.
Por primera vez desde que Naomi llegó a Solaviz, todos los miembros de la familia Miller estaban reunidos alrededor de la misma mesa. Nathan y Riana ocupaban sus lugares de siempre. Daven y Althea estaban en el lado izquierdo con Chase, sentado en una silla alta para bebé. Junto a ellos, Cale y Lydia permanecían en silencio.
Chris, por su parte, se sentó cerca de Nathan. Josh, Grace y Eli estaban sentados del mismo lado de la mesa que él.
Al principio, Naomi se había negado a cenar con ellos, pero le había prometido a Grace que aquella noche probaría el filete de salmón preparado por el chef principal de la familia Miller. Era el plato favorito de Grace. Además, cuando Naomi llegó, Grace le pidió que se sentara a su lado. No podía negarse.
Aun así, Naomi estaba más callada que los demás. Seguía pensando en la conversación de aquella tarde sobre la familia Devereux, el testamento que dejaron y el matrimonio que de pronto le presentaron como solución a un problema que todavía no comprendía del todo.
Sin embargo, al menos esa vez se esforzaba por integrarse. De vez en cuando respondía las preguntas de Grace. A veces se reía cuando Josh y Chris discutían sobre un partido de básquetbol del que nunca parecían cansarse de hablar.
Poco a poco, el ambiente se volvió más relajado y agradable. Althea atrajo la atención de casi todos en el comedor con una simple pregunta:
—Entonces... ¿hubo algún problema en la oficina?
Daven, que acababa de tomar una cucharada de sopa, negó con la cabeza.
—¿Pasó algo grave? —preguntó Nathan. Aunque intentó mostrarse sereno, miró a Daven con preocupación.
—No, papá. Y no tienes de qué preocuparte, cariño.
—¿Estás seguro? —preguntó Althea con el ceño fruncido.
—Sí. —Daven sonrió.
—Tienes toda la pinta de ocultar algo. —Althea entrecerró los ojos, recelosa.
Daven guardó silencio unos segundos, pensativo, y dejó la cuchara sobre la mesa.
—Sí tengo algo en mente.
—¿Qué cosa? —Althea se mostró más intrigada. Esperaba que no fuera algo que volviera a arrastrar a la familia a otro gran problema.
—En realidad no es nada grave.
—Entonces, ¿qué es? —intervino Riana.
La actitud misteriosa de Daven la impacientaba. Había ido a buscar a Chris y Cale y no regresó hasta ese momento; además, nadie había mencionado de qué habían hablado. ¿Y ahora qué había pasado?
Daven se recostó en la silla.
—¿Qué les parece si nos vamos de campamento este fin de semana?
Todos guardaron silencio durante varios segundos.
—¿De campamento? —preguntó Lydia, incrédula. Parpadeó varias veces, confundida, y miró a su esposo. Cale se encogió de hombros.
Grace se levantó de un salto.
—¡¿De campamento?!
El grito de la niña hizo reír a todos.
—Diablos —murmuró Chris—. Ni siquiera he terminado de masticar.

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Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...