Después de varias horas de viaje, el grupo por fin llegó al campamento que Vincent había elegido. El asistente de Cale ya se había asegurado de que la zona donde pasarían esos días fuera segura. Aun así, por precaución, Cale ordenó en secreto a varios de sus subordinados que vigilaran los alrededores. Ante el menor movimiento sospechoso, debían impedir que la amenaza llegara al campamento.
En cuanto se abrieron las puertas de los vehículos, los recibió el aire fresco de la montaña. Un extenso bosque de pinos se prolongaba hasta perderse de vista. Las hileras de troncos altísimos parecían custodiar la zona y aislarla del mundo exterior. No muy lejos del campamento, un río de aguas cristalinas atravesaba el paisaje. El relajante murmullo del agua se mezclaba con el suave crujido de las hojas al viento.
—¡Guau! —Grace fue la primera en bajar de un salto. Se le iluminaron los ojos al contemplar el paisaje—. ¡Qué hermoso!
Sin esperar a nadie, la niña corrió de un lado a otro y señaló todos los lugares que le llamaron la atención.
—¡Mamá, mira ese árbol!
—¡Josh, mira el río!
—¡Abuelito, después quiero una foto allá!
Nathan no pudo evitar reírse ante el entusiasmo de su nieta.
—Todavía ni termino de bajar del auto.
Riana también sonrió al ver lo emocionada que estaba su nieta por explorar aquel paraje intacto.
Mientras tanto, Josh ya se ocupaba de descargar todo el equipo que había traído de casa. Daven observó cómo los objetos salían uno tras otro del maletero. Y todos, sin excepción, pertenecían a Josh.
Un balón de básquetbol. Un dron. Un altavoz. Equipo de pesca. Bolsas adicionales cuyo contenido nadie podía adivinar.
—¿En serio piensas mudarte aquí por dos días? —preguntó, incrédulo.
Josh se encogió de hombros.
—Es importante estar preparado, papá.
—Empiezo a arrepentirme de haberte dejado empacar tus propias cosas.
Chris, que pasaba junto a ellos, se rio.
—Yo apoyo a Josh.
—Eso no tiene sentido.
—Lo que no tiene sentido es tu manera de hacerlo.
Ninguno estaba dispuesto a ceder. Varias cuerdas de la carpa seguían enredadas sobre el suelo porque los dos estaban demasiado ocupados defendiendo sus posturas como para trabajar juntos.
Cerca de allí, Grace comía un bocadillo sentada sobre una roca. Observó la discusión un rato antes de susurrarle a Eli:
—¿Están armando una carpa o peleando?
Eli revisaba el resto del equipo y se encogió de hombros con naturalidad.
—Creo que las dos cosas.
Grace se rio. Mientras tanto, Josh y Chris seguían sin llegar a un acuerdo. Ahora estaban frente a frente y mostraban una seriedad absurda para algo tan sencillo como armar una carpa.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...