Cuando regresaron al campamento, el ambiente seguía tan animado como cuando se marcharon.
Varias tiendas de campaña ya estaban armadas. El aroma de la carne asándose comenzaba a impregnar el aire y se mezclaba con el olor a pino que traía la brisa fresca de la montaña. A lo lejos se oía a Josh y Chris, aunque era imposible saber si trabajaban juntos o si discutían otra vez por alguna tontería.
Lydia aminoró el paso sin pensarlo al entrar al campamento. La ropa seguía un poco húmeda y el cabello largo no terminaba de secarse. Cale, en cambio, parecía mucho más relajado a su lado, como si no hubiera ocurrido nada durante todo el tiempo que pasaron lejos del campamento.
Josh fue el primero en notar que habían vuelto.
Al principio, el joven apenas los miró mientras ayudaba a Daven a mover varias cajas de provisiones. Sin embargo, unos segundos después, entrecerró los ojos.
—Un momento.
Quienes lo escucharon voltearon casi por reflejo.
—¿Qué pasa? —preguntó Chris sin dejar de ensartar la carne para el asado.
Josh señaló a Lydia.
—Miren el cabello de la tía Lydia.
Lydia cerró los ojos por un instante. Mierda.
—¿Por qué está mojado? —continuó Josh.
Entonces sí, todas las miradas se volvieron hacia ellos.
Riana, que ayudaba a Althea a preparar la cena, también se dio vuelta. Nathan arqueó una ceja y los miró confundido. Hasta Grace dejó lo que estaba haciendo para averiguar qué ocurría.
Josh seguía perplejo y después se fijó en que la ropa de Cale estaba igual de mojada.
—¿Y por qué también está mojada la ropa del tío Cale? ¿Qué pasó?
Lydia solo quería que se la tragara la tierra. No tenía idea de cómo se veía su cara en ese momento, pero estaba segura de que el calor que le subía a las mejillas se debía a la vergüenza. En serio. ¡Todo era culpa de Cale!
Cale, mientras tanto, seguía tan tranquilo como siempre.
—Nos resbalamos.
Josh parpadeó.
—¿Se resbalaron?
—En el río.
—¿Cómo? —Josh los observó unos instantes. Luego miró hacia el río, cuya corriente parecía tranquila. Desde las tiendas se veía el agua fluir. Después volvió a mirarlos—. No tiene sentido.
—Por primera vez en tu vida, estoy de acuerdo contigo, Josh —intervino Chris.
—Ya basta —intervino Lydia antes de que los dos echaran a volar la imaginación.
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Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...