Lydia asintió al entrar.
—Se acaba de dormir.
Cale suspiró aliviado, cerró la carpeta de documentos que tenía enfrente y centró toda su atención en su esposa.
—Menos mal.
Lydia se quedó de pie junto al escritorio de Cale; desde que salió de la habitación de Naomi, no había dejado de sonreír. Como era de esperar, aquello no pasó desapercibido para su esposo.
—¿Qué pasa? —preguntó Cale, extrañado.
—Nada.
—No has dejado de sonreír en todo este tiempo.
Lydia al fin rio. Se acercó a la silla de Cale y miró a su esposo con ternura.
—Es que siento... como si acabara de escuchar a mi propia hija contarme su día antes de irse a dormir.
Cale guardó silencio un buen rato tras escuchar esas palabras. Pensativo, desvió la mirada hacia el gran ventanal que daba al oscuro patio exterior y al final negó con una sonrisa.
—Por mi parte... —Hizo una pausa y miró de nuevo a Lydia—. Yo no lo siento así.
—¿Entonces cómo se siente? —preguntó Lydia, intrigada.
—Más bien como... —Cale exhaló despacio, como si buscara la comparación adecuada—. Como si fuera una hermanita.
Lydia contuvo una sonrisa.
—¿Qué clase de hermanita?

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Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...