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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 870

Lydia hizo un pequeño puchero, aunque no pudo contener la risa. Se acomodó el cabello un poco revuelto y cambió de postura para estar más a gusto.

Mientras tanto, Cale le acariciaba las puntas del cabello que caían sobre su hombro. Sus dedos se movían despacio, casi por inercia, como si esa caricia fuera ya una costumbre que siempre le devolvía la calma tras una jornada agotadora.

—Me gusta esta tranquilidad.

Lydia lo miró con curiosidad.

—Porque cuando todos se duermen... —Cale bajó despacio la mirada hacia los labios de su esposa y luego volvió a mirarla a los ojos—. Al fin puedo tenerte solo para mí.

A Lydia se le cortó la respiración por un instante.

—Cale. —Su voz no pasó de un susurro.

Pero Cale no respondió. Sonrió y se puso de pie con Lydia aún entre sus brazos.

Por puro reflejo, Lydia volvió a rodear el cuello de su esposo con los brazos.

—¿Adónde vas?

Cale miró un instante la pila de documentos sobre su escritorio.

—A nuestra habitación.

—¿Y tu trabajo? —preguntó Lydia, sorprendida.

—Puede esperar hasta mañana.

Esa breve respuesta hizo que Lydia siguiera la mirada de su esposo. Rio al darse cuenta de que Cale había dejado de lado todos los documentos que cubrían el escritorio.

—Así que tu trabajo no era lo más importante, después de todo.

—Para mí, la más importante eres tú.

Cale salió del estudio con Lydia en brazos. Mientras tanto, la lámpara sobre los informes que aún cubrían el escritorio permaneció encendida, convertida en el único testigo de que, aquella noche, alguien había decidido posponer todo su trabajo para pasar el resto del tiempo con la mujer que más amaba.

A la mañana siguiente, el aroma a café recién hecho llenaba el comedor de la mansión de la familia Miller. La luz del sol entraba por los altos ventanales y creaba un ambiente acogedor.

Capítulo 870 1

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