Cale asintió brevemente y recibió el informe sin mostrar emoción alguna.
—Como precaución, activen también la red de informantes fuera de la ciudad.
—Sí, jefe.
—Mantengan la búsqueda centrada en Naomi y Lydia. Encuentren la forma de retomar su rastro —continuó Cale, calmado pero autoritario.
Todos en la sala levantaron la cabeza y miraron hacia la cabecera de la mesa.
Chris se volvió hacia su hermano. Ambos sostuvieron la mirada en medio de la tensión que llenaba la sala.
—Nadie debe quedar fuera de esta búsqueda —declaró Cale con firmeza.
Nadie lo interrumpió, así que continuó:
—Nos enfrentamos a dos grupos que operan con patrones diferentes. Y, como todos saben, Lydia y Naomi no están retenidas en el mismo lugar.
—¿Esto tiene que ver con el grupo de don Falcon? —preguntó Leon.
Cale apretó la mandíbula un instante antes de responder.
—No solo con él. —Apretó el puño sin darse cuenta—. Estoy seguro de que Silas también está involucrado.
Cuando Cale mencionó con tanta seguridad el nombre de Silas, varios lo miraron con incredulidad. Sin embargo, la sospecha tenía sentido, pues Silas siempre había intentado obstaculizar los planes de Cale.
Leon fue el primero en hablar:
—Las traeremos a casa, jefe.
Los demás respondieron al unísono:
—No lo decepcionaremos.
—Nos pondremos en marcha.
Sin que tuvieran que decírselo dos veces, salieron de la sala de juntas a toda prisa. En menos de un minuto, el lugar, donde momentos antes había más de una decena de personas, volvió a quedar en silencio.
Solo se quedaron Cale, Chris, Vincent, Gio, Brandon y el asistente de Brandon. Chris miró hacia la puerta que acababa de cerrarse.
—Por fin entiendo por qué te respetan tanto —dijo al volverse hacia Cale.
Cale no respondió. Mantuvo la mirada fija en el mapa de Portclair proyectado en la pantalla. De pronto, el celular que estaba sobre la mesa vibró.
Cale no reconoció el número de la pantalla, pero tomó el celular y contestó. Puso la llamada en altavoz.
—Sí.
Durante varios segundos no hubo respuesta. Luego, un hombre respondió al otro lado de la línea:
—Buenas tardes, señor Miller.
Su tono era casi demasiado relajado para una situación así.
—¿Quién habla?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...